Shavout: la fiesta de las semanas

Sociedad
Crónica

Por Natalia Bassoco

El cuarto estaba iluminado por una profunda luz azul. En el techo colgaba la palabra Shavuot, mecida por la brisa de la tarde del sábado 30 de mayo. Bajo las letras se levantaba la escultura de una montaña rodeada por trigos. Dos tablas de piedra formaban el corazón del altar y sus caracteres hebreos resaltaban gracias al resplandor color zafiro. El único sonido en medio de la solemnidad era el de un músico que soplaba su cuerno.

Las luces se apagaron y dieron paso a otras de color blanco. Tres mujeres aparecieron en frente del altar con vestidos azules, fondos blancos y cinturones amarillos. Se encendieron las bocinas y las jóvenes bailaron al ritmo de la música, haciendo alabanzas con los brazos. De vez en cuando, el cuerno ceremonial sonaba y conseguía mezclar su melodía con la de la grabación.

Cuando las bailarinas se retiraron, el anfitrión tomó la palabra y dio la bienvenida a los presentes, tanto físicos como virtuales, a la celebración de Shavuot. Especificó que el motivo de la transmisión era enseñar sobre los significados, interpretaciones y prácticas tradicionales que constituyen esta fiesta.

Comenzó precisando que esta festividad tiene lugar cincuenta días después de la conmemoración de Pesaj, fecha en que se recuerda la liberación del pueblo judío de Egipto. Después de las siete semanas que le siguen a Pesaj, culmina la “cuenta del Omer”. La palabra “Omer” hace referencia a una semilla del trigo, razón por la que la planta tiene un lugar en el altar.

Otro de los elementos importantes de la ceremonia es la leche. El libro del Cantar de los cantares indica que la miel y la leche, como la Torá, deben de estar sobre la lengua. Este alimento simboliza la palabra de Yahweh y, en el alfabeto hebreo, las letras de la palabra leche suman 40. En la Torá, este número se relaciona con los procesos y coincide con el tiempo que tardó Moisés en prepararse para recibir la palabra del Eterno. Shavuot tiene diferentes significados, ya que la celebración es la oportunidad de festejar varios motivos. Se le conoce como Fiesta de los juramentos, Fiesta de las semanas, Fiesta de las cosechas, Día de las primicias o Época de entrega de la Torá. Esta última es la razón principal por la que se celebra Shavuot.

Después de estas breves explicaciones, las bailarinas volvieron a la pista y tras su participación, un segundo orador tomó el micrófono. Este último se encargó de recordar la historia del Shavuot y de rescatar sus enseñanzas dentro de la espiritualidad. Así como se señaló la importancia del trigo, en la segunda parte de la transmisión se desglosó la relación entre los demás elementos de la ofrenda. El origen del Shavuot es el siguiente: Ahí, en la cima del monte Sinaí, fue cuando se manifestó Yahweh. Bajó del cielo envuelto en llamas e hizo que el monte se estremeciera y crujiera de tal manera que todo el pueblo volteara a verlo. El fuego emanado por Dios despidió nubes de humo que rodearon al cerro mientras la tierra temblaba y rugía.

A las faldas del cerro, el pueblo se amontonó para ver la aparición, sin embargo, sólo se atrevieron a acercarse 70 ancianos, Moisés y Josué. Cuando llegaron a la mitad del camino, los ancianos se detuvieron y solamente siguieron Moisés y su sirviente. Los dos continuaron el ascenso, pero poco antes de llegar a la cúspide, Josué dejó de avanzar. Moisés fue el único que logró seguir el camino hasta llegar con El Eterno. Fue a él a quien Yahweh entregó los diez mandamientos, la Torá, las tablas de la ley de Dios.

Una vez relatado el mito, se apagaron las luces y se proyectaron sobre la pared las antiguas escrituras. En voz alta, el segundo anfitrión las leyó una a una y cuando terminó, agradeció al Eterno por el regalo de la Torá y por la fiesta de Shavuot. Las bailarinas volvieron para una última danza. Poco antes de que la música se diluyera, las tres mujeres extendieron los brazos hacia arriba y se quedaron quietas, quizás de la misma manera en que Moisés recibió las tablas sagradas: con las palmas hacia el cielo.

Natalia Bassoco

Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Anteriormente ha publicado en el portal de noticias Claro y Directo MX y en la revista Punto de Partida UNAM. 

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