Reflexión del amor

Reflexiones
Género

Por Crezia Mondragón

Desde que era pequeña me dijeron que el amor es cuando no puedes vivir sin la otra persona. Las películas me enseñaron que algún día llegaría mi príncipe, yo le serviría y pariría a sus hijos. A los hombres se les enseñaba algo igualmente enfermo, se les decía que no lloraran, que tenían que proveer para la familia, que habría que ser masculinos. Eso nos ha arruinado a muchos. Sin embargo, no lo entendí hasta que alguien me dijo: “Quiero ser el Romeo de tu Julieta”. Estoy segura de que en su mente sonó como lo más romántico que alguien haya dicho pero para mí fue aterrador y me dije: “¿Qué historia de amor puede terminar con suicidio?”. Sé bien que el ejemplo es contraproducente pues estrictamente hablando Romeo y Julieta es una obra dramática. No obstante, en mi experiencia la gente toma estos referentes como historias de amor y lo mismo sucede con películas como La bella durmiente donde un extraño besa a una mujer dormida porque le pareció bonita ¿Acaso no es alarmante que consideremos esto como amor? Algo aún más tétrico es esa horrible costumbre de preguntarle a los niños: ¿Y el novio?, ¿y la novia?

Lo que más me ha hecho sentir que tenemos mal la concepción del amor son las noticias de la televisión: “Hombre en la CDMX descuartiza a su esposa por discusión”. Así titularon una noticia en Excélsior. ¿Que tan retorcido debe estar este concepto para que tu pareja sea capaz de algo así? Impotencia, terror, tristeza y la pérdida de la esperanza es lo que siento cuando escucho estas noticias. No puedo creer que estas acciones están hechas por alguien que dice amar.

Escribo esto para reivindicar ante ojos similares a los míos el concepto mancillado del amor. Escribo esto para que las personas que tienen los mismos temores que yo podamos encontrar paz y seguridad de que existen aquellos verdaderos amantes y podamos protegernos de los falsos.

El falso amante

El falso amante es posesión y terror. Dentro de su mente, tu entero ser, es tan suyo como de él. Tu dijiste que sí, ¿por qué tus sueños y aspiraciones serían distintas? Por eso los celos, el falso amante te dirá que si nunca los tuviste es porque en realidad nunca has amado. Te prohíbe frecuentar tus amistades, insultará a tu familia, te aislará del mundo y tú, presa de él, piensas que no tienes opción. Te acostumbras al encierro.

Una mentira contada mil veces se torna en verdad. Así es como el falso amante pronuncia engañoso y brutal las palabras de un “te amo”. Lo más doloroso es que de verdad lo cree cierto, genuinamente piensa que su cariño por ti es inalcanzable por alguien más y es que confunde amor con necesidad. Por eso te humilla, por eso te golpea, por eso castra tu alma en un intento de que nadie más vea las maravillas que albergas y que tú no te des cuenta de que no tienes que conformarte. Te quiebra y te maltrata, dejas de ser alguien para convertirte en un eso: un objeto, un accesorio que presume cuando quiere verse bien, una costosa corbata o un bello vestido. Por eso te golpea sin temor a romperte; por eso te maltrata sin miedo a descomponerte. Consigue hacerte sentir que no vales nada. Consigue hacer que te conformes pues, ¿a qué otra cosa puedes aspirar si no es a este falso amante?

El mal amante no ama pero si engaña y luego con excusas y vastas mentiras se arrepiente. Arranca tus alas y te prohíbe soñar, te encierra en una cárcel creada por sus abusos, te encierra en un círculo vicioso que, poco a poco, aceptas como realidad hasta que tu cuerpo no es más que una vasija vacía sin rastro de vida. Todo esto por miedo, miedo a que abras los ojos y te des cuenta de lo mucho que vales. ¿Por qué alguien que dice amarte te lastima? ¿Por qué eres infeliz? ¿Por qué eres cautiva del mal amante? ¿Así queremos vivir? ¿De verdad hay que darle el tiempo, que no perdona ni vuelve, a alguien así? ¿El mal amante en serio merece la intimidad de tu cuerpo y la complicidad de tus sueños? ¿Tan perdidos estamos en el mundo que esto genuinamente es el amor?

Me niego a creerlo. Si algo la historia y la experiencia nos ha enseñado es que el falso amante es culpable de aberrantes y antinaturales crímenes. Son sus víctimas mujeres golpeadas e hijos impotentes, son hombres con sentimientos castrados, son mujeres violadas y olvidadas en alguna alcantarilla pérdida. Son sueños rotos, carnes mancilladas, esperanzas asesinadas, almas en pena e inocencias perdidas. El falso amante es sangre, muerte misma, dolor y fuego intenso que con enfermiza pasión arrasa con todo. Pero sobre todo es posesión, posesión como el virus que devora a su huésped hasta que nada queda, solo miradas perdidas y cuerpo sin vida.

El verdadero amante

El verdadero amante es libertad y comprensión. No le haces falta, no te necesita, no busca en tu piel la otra mitad que maliciosamente nos han dicho que debemos encontrar. Tú eres tú y él es él, sus aspiraciones y sueños son diferentes pero de algún modo logran complementarse. No hay celos, porque quien los tiene no ama, solo teme. Te alienta a no descuidar las relaciones con tus amigos y tu familia. Acepta feliz los aspectos de tu vida que quieres compartir y respeta los que solo vives con otros seres queridos. No hay jaula ni encierro, él solo quiere verte volar en libertad.

No hay mentira, es honesto porque te respeta. Sus “te amos” son genuinos pues no te necesita, en lugar de eso decide amarte todo los dias. ¿Qué es mejor? ¿Aquel que dice amar porque te necesita para respirar o el que te ama porque así lo quiere? Por eso no te humilla, por eso jamás te pone un dedo encima más que para acariciarte, por eso se esfuerza para merecerte en lugar de hacerte pensar que tienes que acostumbrarte. Te nutre y te cuida, no eres un objeto; eres una compañera viajera en el camino de la vida que unidos y de la mano lo recorren sin ninguna atadura más que la voluntad de estar juntos. Por eso todos los días te hace saber lo mucho que vales y no te da por sentado.

El verdadero amante te merece tanto como tú a él porque se procuran. Incluso cuando los caminos se separan te dejara partir en paz, lleno de buenos deseos, pues si al amante se le debe pedir que se quede no es tal cosa. No hay juramento, no hay trato inquebrantable, el único requisito es la decisión de querer permanecer, siempre como iguales.

A su lado el sexo no se trata de carnes desnudas chocando o gemidos fríos y falsos. Es la comunión de dos almas entregadas, la excitación de la mente y la anticipación de estar cerca de aquel portador de sueños, ambiciones y brillantes futuros. Con el buen amante no sufrirás afrentas contra tu cuerpo, presiones constantes o insultos a tu figura. Recibirás deseo puro y bello, ese que no se aburre, te adora y te reverencia; ese que te envuelve en un cálido abrazo cuando los cuerpos satisfechos jadean; ese que por la mañana sigue allí. Te devora con la mirada pero nunca sin permiso, te toca con manos impacientes pero con tu consentimiento y goza de tí pero también procura tu placer.

El verdadero amante no te engaña. Te anima a soñar, celebra junto a ti tus logros y comparte contigo los suyos. Te da alas para que vueles alto y te conviertas en la mejor versión de ti. Alimenta tus ambiciones y te inyecta vida con sus sinceros consejos. Te escucha con atención y tus opiniones siempre son tomadas en cuenta porque en la mente del verdadero amante, tú y él son un equipo.

Esto es el amor, por lo menos como yo lo veo. Un mutuo acuerdo de poner el bienestar del otro a la par que el nuestro, pero nunca a costa de este. Esta es mi idea del buen amante, uno que lejos de hacerte sentir como si no valieras nada te da alas para volar lo más alto que puedas, incluso si es lejos de él. Amar es una decisión que se toma todos los días, es dar tus esfuerzos por el otro y recibir lo mismo a cambio, es la esperanza de construir algo juntos. No hay necesidad y no hay posesión, solo es eso. Tan sencillo como se escucha, el amor es pasión que nutre, respeto que eleva y ganas que crean.

Crezia Mondragón

Escritora porque solo así me doy a entender. Idealista hasta la médula, aún sueño con un mundo mejor. Fanática de reinas y princesas REALES (nada de Disney, por favor). Romántica, pero solo como yo puedo serlo y pasional hasta límites casi alarmantes. En resumen, soy Crezia… Solo Crezia.

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