Skate Kitchen: amistad sobre ruedas

Cultura
Cine

Por Abril Peña

Patinetas deslizándose velozmente a través de las sinuosas pistas de skate o surcando el aire con movimientos precisos, codos raspados y mucha actitud en Skate Kitchen (2018). Esta película nos cuenta la historia de Camille (Rachelle Vinberg), joven introvertida, oriunda de Long Island y apasionada del skateboarding que, a pesar de haberle prometido a su madre no patinar más, decide aventurarse a la isla de Manhattan para intentar encontrarse con un grupo de chicas que comparten su amor por la patineta y que admira desde la pantalla de su celular en Instagram. El conjunto está integrado por Janay (Dede Lovelace), amigable y con un cabello afro de envidia; Kurt (Nina Moran), extrovertida y ruidosa; Ruby (Kabrina Adams), callada y siempre con cámara en mano; Indigo (Ajani Russell) de actitud intimidante y las gemelas Eliza (Jules Lorenzo) y Quinn (Brenn Lorenzo).

El filme está dirigido por Crystal Moselle, quien un día al viajar por el metro escuchó por casualidad la conversación entre Nina y Rachelle y encontró a las chicas tan interesantes que las invitó a hacer este proyecto cinematográfico, estrenado en el Festival de Cine de Sundance en 2018.

Fotograma de Skate Kitchen de Crystal Moselle, 2018. © Bow and Arrow Entertainment

Este colectivo, integrado en la vida real por las siete protagonistas, es homónimo de la película. Rachelle Vinberg le puso este nombre porque veía cómo hombres comentaban videos de patinadoras diciendo que estaban mejor en la cocina. Así que lo eligió como una forma de tomar el insulto y darle la vuelta.

Podría parecer una cinta más del género coming-of-age con adolescentes que se adentran en el mundo adulto, cometen errores estúpidos y quieren enamorarse. Casi todas las historias del género cumplen con este último precepto y con lo que conlleva, como lágrimas y sexo. Sin embargo, la película no se centra en el amor romántico aunque sí echa mano del tema para sacar adelante la trama, pero no es esencial. Es solo la palanca para enfocarse en lo verdaderamente importante: la amistad. Las chicas se apoyan, se aconsejan. Entre todas descubren el mundo y palian sus inseguridades. Hablan acerca de la utilización de tampones o entre ellas se confirman el saberse hermosas como cuando Janay se siente insegura por la apariencia de su vagina y Kurt le asevera que es perfecta.

Entre las anécdotas que los jóvenes siempre quieren recabar están aquellas relacionadas con el uso de las drogas y que son ampliamente explotadas en este género. No obstante, nadie forza a Camille a adentrarse en nuevas experiencias. Si comienza a fumar marihuana, probablemente es debido a la curiosidad que le suscita que otras personas lo hagan con normalidad, no porque reciba presión de parte de sus amigas, bromean con ella al respecto, pero de ninguna forma la desafían. De la misma manera, hay una escena donde de pronto entre varios empiezan a besarse en una especie de orgía improvisada; en una comedia de adolescentes clásica la hubieran tachado de mojigata o le harían comentarios acerca de su inexperiencia. Pero en su lugar, Camille decide irse y los demás como si nada.

Fotograma de Skate Kitchen de Crystal Moselle, 2018. © Bow and Arrow Entertainment

El grupo de amigas de Camille tiene constantes enfrentamientos con un conjunto de chicos, entre los que se encuentra Devon (Jaden Smith), con quien Camille comienza a convivir debido a que trabajan en el mismo lugar. Sin embargo, Devon tiene un pasado amoroso con una sus amigas, Janay, y esto al final provocará rencillas entre ellas y el resto de las jóvenes. A pesar de que puede notarse el interés de Camille hacia Devon, la directora evita que esto se convierta en el móvil de la cinta. No hay escenas románticas, ni relaciones idealizadas.

Es super inspirador ver a mujeres patinando, haciendo trucos y tomando espacios en un deporte dominado por hombres. Adoro el estilo tomboy de ellas: shorts abombados, tenis con calcetas largas, camisas multicolores, pantalones cargo, camisetas holgadas. Además del estilo insigne de cada una como Kurt con sus gorras y cabello largo rapunzel hebra de elote, Indigo con sus cejas de color y trenzas apretadas o Ruby con bandanas polícromas.

La fotografía de tonos cálidos a cargo de Shabier Kirchner te remonta a un mundo de recuerdos y nostalgia. Con ganas de que ese pasado sea el tuyo, solo tal vez remasterizado: lleno de patinetas, velocidad, amigas, comprensión y saltos en el aire.

Camille expresa que antes de conocer a las chicas se sentía muy sola, pero cuando se reúne con ellas es como si por fin hubiera encontrado su lugar en el mundo, donde se siente a gusto, entendida. El sentimiento de sabernos solos con nuestras aficiones a veces es duro de sobrellevar. Ya sea una banda de K-pop, el musical de Hamilton, jugar videojuegos toda la tarde o sentir el aire correr mientras la patineta se desliza sobre el pavimento. Al final todos buscamos compartir aquello que nos apasiona, sentirnos conectados.

Fotograma de Skate Kitchen de Crystal Moselle, 2018. © Bow and Arrow Entertainment

Skateboards sliding rapidly through sinous skate parks or cutting the air with precise movements, scraped elbows and a lot of attitude in Skate Kitchen (2018). This movie tell us the story of Camille (Rachelle Vinberg), young introverted woman from Long Island and passionate about skateboarding that in spite of promising her mother not to skate anymore, she decides to go to Manhattan to try to bump into a group of girls that share her love for skateboards and that admires from the screen of her phone in Instagram. The ensemble is integrated for Janay (Dede Lovelace), friendly and with an envious afro hair style; Kurt (Nina Moran), outgoing and noisy; Ruby (Kabrina Adams), quiet and always with a camera ready to film; Indigo (Ajani Russell) and her badass attitude and finally the twins Eliza (Jules Lorenzo) and Quinn (Brenn Lorenzo).

The film is directed by Crystal Moselle who one day during a trip on the subway heard a conversation between Nina and Rachelle and found them so interesting that right away she invited them to make this cinematographic project, premiered at 2018 Sundance Film Festival.

This collective is integrated in real life by the seven protagonists and their name is the same as the one in the movie. Rachelle Vinberg named it after reading mean male comments in women skaters videos telling them that they belong in the kitchen. So she picked it as way to take the insult and turn the meaning around.

Fotograma de Skate Kitchen de Crystal Moselle, 2018. © Bow and Arrow Entertainment

It could seem just one more coming-of-age movie with teenagers that introduce themselves in the adult world, make stupid mistakes and want to fall in love. Almost all the stories in the genre fulfill this last precept and what goes with it such as tears and sex. Nonetheless, this movie is not centered in romantic love even if it addresses it to take forward the plot, but is not essential. It is just a leverage to focus in what is really important: friendship. The girls support and give advice to each other. Among all discover the world and ease their insecurities. They talk about the use of tampons or they confirm each other they are beautiful, for example when Janay feels insecure about the appearance of her vagina and Kurt affirm her that it is perfect.

Among the anecdotes that teens always wants to collect are those ones related to the use of drugs that are widely exploited in the genre. Nevertheless, no one forces Camille to get into new experiences. If she starts to smoke weed, she probably does it because she is curious about a practice that her friends do with normality. At any moment she receives pressure from them, they joke with her about it, but they never challenge her. In the same way, there is a scene when suddenly everyone starts kissing each other in a improvised orgy; in a regular teen comedie she would automatically be labeled as a prude or they would make comments about her inexperience. But instead of that, Camille just decide to leave and nobody tell her a thing.

Camille’s squad has constant confrontations with a group of boys. Camille starts spending time with one of them, Devon (Jaden Smith), because they work at the same place. However, Devon has a loving history with one of Camille’s friends, Janay, and at the end this will provoke quarrell between Janay, Camille and the other girls. Even if Camille interest towards Devon is noticeable, the director avoids it to become the motive of the film. There is no romantic scenes nor idealized relationships.

It is super inspiring to watch women doing skateboarding, making tricks and appropriate spaces in a male dominated sport. I adore their clothing style: cuffed shorts, sneakers with long socks, multicolor shirts, cargo pants, oversized t-shirts. Also they have a very unique appearance such as Kurt with her caps and her long rapunzel corn thread hair, Indigo with her colorful eyebrows and tight braids or Ruby and her polychromatic bandanas.

Fotograma de Skate Kitchen de Crystal Moselle, 2018. © Bow and Arrow Entertainment

The warm photographie in charge of Shabier Kirchner takes you back to a world of memories and nostalgia, makes you want those images of the screen were part or your own past, just maybe better: full of skateboards, speed, friends, understanding and jumps in the air.

Camille expresses that before meeting the girls she felt very lonely and it is not until she finds them that she feels she has found her place in the world where she feels comfortable and understood. Sometimes is hard to enjoy our hobbies in solitude without nobody around to share with. Either if it is a K-pop band, the Hamilton musical, spending the afternoon playing video games or feeling the air while the skateboard slides on the pavement. At the end we all want to share that thing we are so passionate about, to feel connected.

Abril Peña

Estudia Ciencias de la Comunicación en la UNAM. La plasticidad del lenguaje le maravilla e intimida al mismo tiempo. Si pudiera, aprendería todas las lenguas del mundo. Le interesan los temas de cine, género y semiología. Extraña las noches de sushi 2×1, ama las películas con muchos diálogos y se convierte en la más fan de las fans con cualquier cosa que la cautive.

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