COVID-19: La gota que derramó el vaso de las PyMES

Economía
Reportaje
Créditos de la imagen: Gabriella Clare Marino en Unsplash

Por Karen Rangel Hernández

Muchas personas en nuestro país están comenzando a vivir las consecuencias de esta pandemia en sus negocios o lo que se conoce como pequeñas y medianas empresas (PyMES). Un ejemplo de ello es la señora Laura, dueña de una tortillería en la Ciudad de México, quien comenta: “Desde que comenzó la cuarentena, las ventas no están bien, son muy bajas, incluso con el inicio de la nueva normalidad las ventas siguen sin ser buenas, llevo meses así. Por eso, cuando comenzó la cuarentena, yo no dejé de trabajar. Si lo hubiera hecho, mi familia y yo no habríamos podido salido adelante”.

Como ella, muchos dueños de pequeños negocios o PyMES y microPyMES están enfrentando un escenario difícil debido a las indicaciones por parte de las autoridades sanitarias, especialmente el quedarse en casa, que provocan que todo se detengan y a la larga existan consecuencias que no sólo serán visibles cuando algunos negocios comiencen a cerrar, sino en la economía de nuestro país.

El 30 de enero del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a la  COVID-19 como una amenaza sanitaria de preocupación internacional. A partir de ese día, el mundo entero se vio envuelto en una serie de eventos desafortunados relacionados con este nuevo virus que ha tenido afectaciones en múltiples aspectos de la vida diaria de la población mundial.

Por eso, los gobiernos alrededor del mundo tomaron diferentes medidas en respuesta a esta situación, incluyendo a nuestro país. En México tomaron diferentes acciones para tratar de hacer frente a esta pandemia. Por ejemplo, en la Ciudad de México el 24 de marzo comenzó la Jornada Nacional de Sana Distancia, la cual consistía en cerrar todo lugar donde se pudiera propagar el virus con facilidad y las autoridades aconsejaron a la población el quedarse en sus casas para evitar contagiarse.   

Con el inicio de este programa comenzaron otros problemas, pues también cerraron negocios que no vendían artículos de primera necesidad, lo que afectó a muchas personas de diferentes sectores, pues los dueños de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMes) no podían seguir con sus negocios debido a las ventas bajas o nulas y muchas personas no adquirían sus productos debido a que la mayoría no salía de sus casas.

Este problema de las PyMES puede escucharse como algo menor en comparación con una pandemia mundial. Sin embargo, al menos en nuestro país, las afectaciones económicas de esta situación serán más importantes de lo que puede parecer, pues de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) el sector formal representa el 77.5 % del Producto Interno Bruto (PIB) sin contar los miles de empleos que genera.

Estas PyMES son pequeñas empresas que cuentan con un número limitado de empleados y una facturación moderada. En nuestro país la vida estimada de estos negocios va de los dos a los cinco años, pues no tienen la misma capacidad ni estabilidad que tienen las empresas más grandes, pero esto no significa que no sean importantes para la economía nacional.

Sin embargo, la Jornada Nacional de Sana Distancia en la Ciudad de México se acabó el 1 junio de 2020 y dio paso a la nueva normalidad, lo que significó que algunos de estos pequeños negocios se enfrentaron a dos meses en donde algunos reportan ventas nulas y otros muy bajas. Por ejemplo, Alejandra (dueña de una papelería) comentó que su negocio es el único ingreso para su familia y que debido a la COVID-19 no han tenido ventas desde que empezó la sana distancia: “Desde el comienzo dejamos de vender, los niños ya no van a la escuela y eso representa un daño enorme en nuestras ganancias. Entiendo que no existe otra manera de enfrentar esta enfermedad, pero sí me preocupa. Mi negocio es el sustento de toda mi familia”.

Por otro lado, cuando inició la nueva normalidad, muchos esperaban que comenzara  la reapertura de muchos negocios, pero en la Ciudad de México el semáforo de contagios se mantuvo en rojo durante el mes de junio, lo que evitó que muchos lugares públicos abrieran y por ende la circulación de más personas. 

Algunos negocios siguen teniendo problemas de ingresos incluso con la nueva normalidad, por eso, las autoridades del gobierno de la Ciudad de México tuvieron la tarea de comenzar con algunos programas económicos para ayudar a las personas afectadas por esta crisis sanitaria. Por ejemplo, anunciaron que invertirán 800 millones de pesos en medidas que sirvan de apoyo a las familias que lo necesiten y otorgarían 50 mil créditos de 10 mil pesos cada uno por parte del fideicomiso del Fondo para el Desarrollo Social (FONDESO).

A su vez, adelantaron el depósito de 600 pesos a 12 millones de niñas y niños por parte del programa Útiles y Uniformes Escolares, así como la implementación del programa Mercado, Comunidad, Alimentación y Abasto (mejor conocido como Mercomuna) en la Ciudad de México, el cual repartirá vales de hasta 350 pesos durante tres quincenas a las personas que estén inscritas en las lecherías Liconsa sin contar el seguro de desempleo que otorgará el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).

Sin embargo, estos programas no están pensados para ayudar a los pequeños negocios o PyMES. Entonces, ¿qué pasará con estos negocios, con sus dueños y los empleos que generan? El profesor Alberto Castro Jaines, subdirector de análisis de la Secretaría ejecutiva en el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), explicó que desde su punto de vista se trata de una buena estrategia de parte de nuestro gobierno: “La COVID-19 sólo fue la gota que derramó el vaso, fue el detonante de una crisis que ya se veía venir”.

También, declaró que algunas PyMES iban a perecer este año de cualquier manera, pues no todas tienen la estabilidad necesaria para sobrevivir, por eso el rango de años de vida estimada no es tan grande. Sin embargo, muchas otras perecerán incluso si iban bien. “El problema de las PyMES es su poca capacidad de ahorro en comparación con empresas grandes y la exclusión bancaria que sufren algunas, pues no tiene la misma facilidad para adquirir un crédito bancario en comparación con otras empresas”, explicó el profesor.

En consecuencia, estas pequeñas empresas enfrentarán grandes problemas de solvencia, pues no es fácil pagar sueldos, rentas, proveedores y gastos corriente si no están generando ganancias, lo que representará la desintegración de muchas que no estaban pasando por un buen momento económico y que no supieron adaptarse de la mejor manera. “La facilidad que tengan para adaptarse será clave en esta pandemia, pues si no usan las nuevas tecnologías a su favor perecerán”.

Tanto el profesor Alberto, como el profesor Adrián García, quien imparte clases en el Centro de Investigación y Docencias Económica (CIDE), hablan sobre la ventana de oportunidad que genera el internet y las redes sociodigitales y ambos proponen que aquellas que logren trasladar su negocio a estas plataformas podrían tener una posibilidad más alta de sobrellevar la crisis.

Sin embargo, si no logran adaptarse, podrían parecer y esto significaria un peligro para la economía de nuestro país. Uno de los posibles escenarios es que las personas que se queden sin trabajo busquen alguno de los programas que existen y con ello logren tanto ellos como sus familias sobrellevar la situación. “Existen muchos posibles escenarios, las personas puede que sobrevivan con los programas de gobierno, pero también puede que busquen un sustento en la informalidad”.  La posibilidad de que busquen un sustento dentro de la economía informal no es descabellada, muchos negocios formales como una tienda de abarrotes pueden emplear a familiares como estrategia en esta crisis, puede que decidan trabajar como familia sin sueldo y eso al final es parte de la informalidad.

Las personas pueden acudir a pequeños negocios para tratar de conseguir dinero extra, si la economía no se repone. Si muchas PyMES no regresan podría ocasionar que estas personas que optaron por la informalidad  permanezcan allí por mucho tiempo. Si los dueños de estas PyMES pierden sus negocios puede que no los recuperen, debido a que necesitan de una inversión inicial para reactivar o emprender un pequeño negocio, dinero que quizá no puedan usar de ese modo o que quizá no tengan. Al final, que la informalidad crezca tampoco es la mejor opción para nuestro país o para las personas.

A la larga, todo lo anterior podría desencadenar una nueva polarización económica o, en todo caso, agrandar aún más la brecha económica en México, pues las personas con mayores ingresos y con mayor capacidad de ahorro podrán salir con mayor facilidad que las personas de bajos recursos. Por esto mismo es que esta crisis sanitaria está desencadenando una crisis económica envuelta en incertidumbre para la cual nadie estaba preparado. “Existe un patrón, la constante es que toda crisis conlleva una redistribución de la riqueza y esta no será la excepción”.

Entonces, ¿qué acciones deben o deberían adoptar?

Después de hablar con los profesores, Alberto Jaines y Adrián García, es posible concluir con algunos factores clave en las opiniones de ambos respecto a la pandemia y sus consecuencias en las PyMES del país. Ambos dejaron muy claro que no es momento de hacer inferencias sobre el rumbo que pueda tomar esta situación. No sabemos como se irá desarrollando la crisis actual y es por eso que cualquier deducción es precipitada y probablemente incorrecta, principalmente porque no tenemos una idea de hasta cuando es que la vida de todos será como antes o si en realidad es posible que volvamos a la normalidad que conocíamos.

Sin embargo, sí se puede aconsejar a las personas que se encuentran en una situación peligrosa con sus negocios. Ambos profesores mencionaron la importancia de la adaptabilidad: aquellas que tengan la habilidad de trasladar su enfoque y su negocio a las nuevas necesidades de distanciamiento social serán las que adquieran más posibilidades de sobrevivir. Una gran herramienta es el uso de las redes sociales, si los dueños de las PyMES en riesgo logran usarlas a su favor en cada uno de sus negocios, puede que tenga una mejor oportunidad de sobrevivir a esta crisis. Por otro lado, los que tengan la oportunidad de centrarse en el mercado local también lograrían una ventaja.

El profesor Adrián García nos habla sobre el futuro más cercano y dice: “No es momento de dar créditos”, pues en este momento no sabemos qué micro empresas tienen posibilidades de crecimiento y cuáles no. Por el momento, la mejor opción sería ayudar a las personas y quizá pensar en la capacitación para usar las nuevas tecnologías como una herramienta en sus negocios.

Por otro lado, el profesor Alberto Jaines habla de una posible solución colaborativa entre el gobierno de nuestro país y los bancos: “El gobierno en conjunto con algunos bancos pueden eliminar la exclusión financiera, estos podrían generar un programa para financiar a las PyMES, mientras que el gobierno se encargue de la capacitación para que los dueños adquieran un pensamiento estratégico y sepan administrar bien el financiamiento”. Así, lo mejor y más recomendable es que las autoridades actúen con cautela con respecto a la administración de los apoyos económicos,  pues hasta que la pandemia no esté controlada todo es incierto. Mientras tanto, los dueños de estas PyMES pueden intentar salvar sus negocios con ayuda de las nuevas tecnologías, aunque lamentablemente es un hecho que algunas van a perecer.

Las posibles soluciones en conjunto pueden venir en un futuro, lo que no conocemos es qué tan cercanas o lejanas están esas medidas. Aún no sabemos cómo se desarrollará esta pandemia o si existirá una vacuna en 6 meses o en dos años; por el momento, toda acción debe ser pensada con detenimiento y siempre anteponiendo la salud de todas y todos. 

Karen Rangel Hernández

Estudiante de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UNAM con gran interés en temas de género, derechos humanos y salud mental. Ama visitar museos enfocados al arte y recorrer la ciudad de noche viendo sus luces acompañada de buena música y de su persona favorita. Piensa que el buen uso de las palabras nos ayuda a formar mensajes poderosos que aporten algo a nuestra sociedad.

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