La violencia que no ves

Género
Ensayo
Créditos de la imagen: Robin Worrall en Unsplash

Por Alejandra Maceda

Introducción

En el mundo actual las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) tienen un papel muy importante para el desarrollo de la sociedad a través de su propia evolución. Por su definición se entiende que son: 

Todos los recursos, herramientas y programas que se utilizan para procesar, administrar y compartir la información mediante diversos soportes tecnológicos, tales como: computadoras, teléfonos móviles, reproductores portátiles de audio o video, consolas de videojuego, etc1

Hay un considerable incremento en el uso de estos recursos y, por lo tanto, una notable intervención en las actividades de la vida humana: para comunicarnos, para manejar nuestros aparatos en casa, para informarnos, para entretenernos, etc. En ese mundo virtual se abren múltiples puentes de comunicación e interacción que van en distintas direcciones y que parecieran no cerrarse, lo que implica que no dejan de ofrecer nuevas formas de ser, hacer, expresar y participar. 

Pero este mundo virtual no está aislado, funciona como cualquier actividad social porque es una extensión de lo bueno y lo malo que ocurre en el mundo “real”. Pero así como existen beneficios en el uso de las TIC, también encontramos riesgos en los contenidos que se producen en línea, ya sea en las redes sociales (donde también se difunden), en los videojuegos, entre otros. Se reconocen estos peligros a partir de comportamientos que están en constante reproducción, los cuales buscan atemorizar, enfadar o humillar a una persona o a un grupo en específico. Estas acciones son conocidas como ciberacoso o ciberbullying

Este ensayo hablará de un tipo de ciberacoso que se ve comprendido con un tipo de violencia de género. Por esa razón es necesario que la primera parte haga un recorrido sobre la literatura existente de lo que implique violencia de género y ciberacoso. En la segunda parte se analizará la forma en la que ambas violencias se intersectan y qué implicaciones tiene en la vida virtual y “real” mediante un suceso ocurrido en el 2019. Mientras que en la tercera parte se hará una reflexión de lo analizado en el texto. 

1. Violencia de género y ciberacoso

¿Qué se entiende por violencia de género? En la  Ley 13/2007 de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género de Andalucía la define de la siguiente forma: 

Toda conducta que atenta contra la dignidad e integridad física y moral de las mujeres por el hecho de serlo, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres…Comprende cualquier acto de violencia basada en género que tenga como consecuencia, o que tenga como posibilidades de tener como consecuencia, perjuicio o sufrimiento en la salud física, sexual o psicológica de la mujer, incluyendo amenazas de dichos actos, coerción o privaciones arbitrarias de su libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada2

Es importante señalar que dentro de esta definición existe una tipología según el tipo de violencia al que se incurra. Por mencionar algunas está la violencia doméstica, la violencia en pareja, violencia sexual, entre otras. La forma que resulta más adecuada de definir para el uso de este trabajo es la violencia psicológica, definida por la Ley 13/2007 de la siguiente manera:

Toda conducta, verbal o no verbal, que produzca en la mujer desvalorización o sufrimiento, a través de amenazas, humillaciones o vejaciones, exigencia de obediencia o sumisión, coerción, insultos, aislamiento, culpabilización o limitaciones de su ámbito de libertad, ejercida por quien esté o haya estado ligado a ella por análoga relación de afectividad, aún sin convivencia. Asimismo tendrán la consideración de actos de violencia psicológica contra la mujer los ejercidos por hombres en su entorno familiar o en su entorno social, escolar y/o laboral…chistes, bromas, comentarios, amenazas, aislamiento, desprecio, intimidación e insultos en público, desigualdad en el reparto de los recursos comunes, negativa a que la mujer salga sola3

Por otra parte, el concepto de ciberacoso puede ser entendido como el uso de la tecnología -en este ensayo se referirá principalmente a las redes sociales- para agredir o afectar a una o varias personas y puede darse en distintas formas, como la divulgación de información o ataques. Existen varios tipos de ciberacoso: el cyberstalking, el grooming, luring, entre otros4.  

A partir de las definiciones presentadas, se intentará reconocer un tipo de violencia que se está ejerciendo dentro de comentarios, publicaciones e imágenes en redes sociales tales como Facebook y Twitter. Aunque no debemos de dejar de tener presente que esas no son las únicas plataformas en las que sucede. 

2. Mundo virtual espejo de las violencias del mundo real

El 7 de noviembre del año pasado varias estudiantes mujeres organizadas convocaron a una marcha separatista para que saliera de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) y llegara a la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) dentro del Campus Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En el trayecto pasarían por facultades de las que se tienen registros de la existencia de altos índices de violencia de género. La manifestación fue convocada para visibilizar la problemática de violencia de género que existe en Ciudad Universitaria así como para hacer escuchar las exigencias que tienen los colectivos para resolver dicha situación. 

En su ruta, pasaron por la Facultad de Ingeniería y por el Anexo de dicha facultad, Durante su transcurso por dichos lugares, un grupo de estudiantes agredió al contingente, lanzando vidrios y piedras, como un intento de retirarlas del lugar. La agresión empezó desde que las chicas entraron vociferando las consignas. Fueron recibidas con algunos abucheos y ciertas frases que indicaban el rechazo de tal manifestación. Pero cuando las chicas del contingente comenzaron a pintar las paredes de la facultad y a romper algunos cristales, los estudiantes dieron paso a su agresión. Las participantes de la marcha, algunas de ellas heridas, salieron de ahí para llegar a la FFyL y así dar fin a la marcha. 

Algunas horas después, alumnos – en su mayoría – y alumnas de varias facultades, incluyendo la de Ingeniería, expresaron su posición con respecto a lo sucedido en su facultad. En el grupo de Facebook “Ingenieros UNAM”, en otras páginas y también a través de Twitter usuarios escribieron varios comentarios como “viola a una feminazi”, “hay que darles unos unos vergazos”, “métele el pene por la vagina para que aprenda a respetar”, “les falta una buena cogida” o “muerte a las putas feminazis”.

Como podemos observar, tales comentarios pueden ser ejemplos para aproximarnos sobre lo que es violencia psicológica, que es el término que fue definido con anterioridad y, aun así, no se lograría terminar de concentrar toda la definición debido a que no se están dirigiendo a una persona en particular, sino hacia todas las mujeres que participaron en la protesta. Tal hecho podría determinar que no todas se hayan sentido amenazadas, humilladas o que se deteriore el bienestar hacia quienes va dirigido el comentario. Con lo anterior surge la siguiente pregunta: ¿estos comentarios deben de entrar en la tipología de violencia psicológica? 

Con respecto a las redes sociales y al internet, también hay distintas formas de ejercer violencia dentro de esos espacios. Encontramos el tema del ciberacoso, y en el que encontramos otras prácticas de violencia de género como sexting, grooming, shaming, doxing, entre otras, en los que nos volvemos a hacer la misma pregunta sobre la tipología de la violencia. Así, el principal problema que encontramos es que no existe una tipología específica que reúna estas violencias que claramente van contra la mujer, lo cual es necesario porque los tipos que mencionamos de ciberacoso son generales y abarcan una violencia que afecta tanto a hombres como a mujeres. 

La violencia de la que estamos hablando se refiere únicamente a las mujeres y está tan normalizada y se encuentra tan invisible que falta dilucidar más. Esto se debe a qué tanto hablar de las redes sociales y de temas de género y, por ende, de la violencia contra las mujeres, temas relativamente actuales, lo cual puede implicar que haya problemas para identificar, en este caso, los comentarios que produce y reproduce la violencia y, por lo tanto, también se ve afectada la forma en que puede darse una respuesta a la situación. Por eso, este ensayo trata de resaltar esta gran problemática, es decir, de la falta de una categoría que señale la violencia que se ejerce en los comentarios de las redes sociales, puesto que, en palabras de George Steiner, “lo que no se nombra, no existe”. 

Poco se sabe del tema, pero activistas y defensoras han trabajado para crear un término que indica este tipo de violencia: flaming, práctica que en Ciberseguras es definida como:

Lanzar mensajes hostiles o insultantes que no tienen la intención de ser constructivos, sino que buscan establecer una posición de autoridad y/o superioridad…este tipo de comportamiento verbal agresivo es común en muchas comunidades en línea, redes sociales así como plataformas de videojuegos5

Pero el poco conocimiento de la existencia del término sigue dejando en secreto su existencia. Además, hay otra situación que resulta pertinente resaltar, puesto que esa es la razón por la que este ensayo fue creado. Nos estamos refiriendo a la intención con que fueron escritos tales comentarios: para provocar miedo a quienes van dirigidas sus amenazas o insultos. Justo eso es lo relevante, la manera en la que quien amenaza y quien se ve amenazado constituyen el miedo; en otras palabras: “lo perjudicial, al acercarse en la cercanía, lleva en sí la abierta posibilidad de no alcanzarnos y pasar de largo, lo cual no aminora ni extingue el miedo, sino que lo constituye”6

Podríamos decir que, y como se mencionó al principio, las redes sociales fungen como una extensión de la vida “real”, de los procesos de (re)producción social y, por ende, también son herramientas para constituir y difundir la violencia; ésta, en los comentarios, se hace común, se vuelve normal y todos quieren participar. Resulta, pues, distintiva la forma en la que se logra, puesto que existe un cierto anonimato, lo cual permite que se quede en palabras, pero que de alguna manera está presente y llevada a cabo. 

Lo que lleva a inferir que, de cierta manera, la violencia se trivializa, se vuelve un concepto de carácter vacío. Existe y se constituye sin realmente ser, convirtiéndose sólo en un espectáculo para quien está al pendiente de las publicaciones, de las fotos, tuits y videos. Se abre un espacio de incertidumbre en el que nos cuestionamos: ¿Qué tanto podemos decir o no? ¿Qué tanto se debe de mirar o no? ¿Qué subir y qué no? Las redes sociales no sólo crean y difunden espacios de violencia, sino que ellas mismas son violentas. 

Por esa razón es que volvemos a retomar el punto de la creación o difusión de un nuevo término que contenga este tipo de violencia que se encuentra entre la violencia de género y el ciberacoso, como el término que ya se presentó, que desafortunadamente es poco utilizado y conocido. Además, en México hubo una propuesta de ley presentada por María Rosete Sánchez, diputada del Partido Encuentro Social. Esta iniciativa era un proyecto para la reforma de la Ley de General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para añadir el término de violencia digital al catálogo de tipos de violencia, pero el problema es que se queda con la idea de que la violencia en los medios digitales es únicamente sexual7, cuando también puede serlo por cuestiones de género, de nacionalidad, por condición social, etc. Así, queda como una propuesta muy vaga y ambigua que no concreta lo que en verdad está sucediendo en las redes sociales, y en este caso específico, en los comentarios. 

Justo eso es lo que más llama la atención de esta violencia, la conexión entre qué tanto es violencia y qué tanto es libertad de expresión. El punto de este trabajo no es resaltar que únicamente las mujeres son las que son violentadas y por eso son más importantes, sino en el hecho de que hay un tipo de violencia que está minimizada y que debe ser prontamente atendida. 

En los comentarios es notorio el discurso de odio que se maneja entre líneas. Se esconde, se trivializa y hasta se vuelve cómico para darle otra connotación, porque, aunque no se ha hecho mucha mención sobre esto, los memes que también han surgido con esta temática reflejan e incitan al odio y la violencia contra las mujeres. Y claro que existe la libertad de expresión, pero esta encuentra su fin cuando se rompe con el derecho a la dignidad humana. 

Estos discursos no son nuevos, pero en esta nueva era y con las TIC han empezado a tener un nuevo auge y eso es alarmante, porque conocemos hechos de catástrofes humanas que han empezado por discursos de odio. Lo importante es señalar que las mujeres ya comienzan a sentirse inseguras en las plataformas digitales; sus derechos de privacidad, de dignidad humana están siendo violados y pareciera que no es un tema importante. 

3. Conclusiones 

Una de las primeras conclusiones es la importancia de la creación de espacios en las redes sociales seguros para todos y todas, mediante un esfuerzo por parte de estas mismas plataformas para combatir esta violencia. También es fundamental reconocer que si bien muchos de los comentarios van a quedarse sólo en palabras, el contenido de ellos es lo que resalta. Muchos de ellos son contemplados como insultos, pero otros también refieren a matar, violar o desaparecer a las mujeres que se manifestaron el 7 de noviembre en Ciudad Universitaria, enfocándonos sólo en este ejemplo. Pero esta es una situación que viven día a día las mujeres que se encuentran activas en las redes sociales. 

Con lo anterior, es fácil pensar que los comentarios, al decir que son creados en el mundo virtual, “ahí se van a quedar”. Pero eso no es verdad, han surgido muchos casos en los que comentarios, canciones o imágenes sobrepasan los límites virtuales y llegan a cumplir la razón con la que fueron hechos: seguir perpetuando la violencia contra las mujeres. 

Tan sólo pensar que las mujeres conviven con las personas que escriben esos comentarios, sin saber que lo están haciendo, es un poco atemorizante. Por eso, también el hecho de que exista un término puede fomentar la acción del Estado para erradicar esta violencia y salvaguardar la integridad de las mujeres mediante sanciones jurídicas. Pero también se debe tener cuidado en cómo debe trabajar el Estado, puesto que gracias a una excesiva regulación, la libertad de expresión puede verse afectada. Por último, no sólo debe ser trabajo de las plataformas o del Estado acabar con esta forma de violencia, la sociedad también debe de ser partícipe, puesto que ella misma está constituyendo en la (re)producción de violencia. 

Puede que suene muy idílico, por la complejidad del tema, ya que todos los días van surgiendo nuevas tecnologías y por lo tanto, nuevas formas de violencia. Pero también hay claros avances y mediante la necesaria creación de redes seguras entre todos y todas, de la cultura de la denuncia y del establecimiento de espacios seguros y libres de odio y discriminación se puede entrever una mejora entre las relaciones en las redes sociales y una visibilización y disminución de esta violencia. 


Referencias

1UAEH. (2019). “Tecnologías de la Información y la Comunicación” en Tecnología y Sociedad. Consultado en: https://www.uaeh.edu.mx/docencia/P_Presentaciones/prepa2/2019/PerezBeristain-ManuelAlejandro_TecnologiaySociedad.pdf (Fecha de consulta: 19 de julio 2020)
2Boletín Oficial del Estado. Comunidad Autónoma de Andalucía. (2008). “Ley 13/2007, de 26 de noviembre, de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género”, p. 11. Consultado en: https://www.juntadeandalucia.es/export/drupaljda/Violencia_Genero_Documentacion_Red_Ciudadana_folleto.pdf (Fecha de consulta: 20 de julio del 2020).
3Ibídem, p. 13.
4Información de las tipologías tomadas de https://ciberacoso.net/ciberacoso-tipos/ y de https://ciberintocables.com/tipos-ciberacoso/ (Fecha de consulta: 23 de julio de 2020)
5Ciberseguras. (2018). “Estrategias comunes de los machitrols”. Consultado en https://ciberseguras.org/estrategias-comunes-de-los-machitrols/ (Fecha de consulta: 24 de julio del 2020)
6Heiddeger, M., Ser y tiempo. Trad., pról. Y notas de Jorge Eduardo Rivera. Madrid, Trotta, 2003, p. 144. Citado por Constante, A., “La violencia de las redes o la banalización de la violencia”. En Violencia en las redes sociales, México: Estudio Paraíso Facultad de Filosofía Universidad Autónoma de México, 2013. P. 111-126
7Caso de la Ley Olimpia: En esta ley se agudizan las sanciones penales contra aquellos quienes pongan en práctica la violencia digital contra las mujeres. Esto con la finalidad de la protección de los derechos, como el de intimidad personal o la intimidad sexual y al ejercicio libre y protegido de los derechos sexuales para salvaguardar la integridad de las mujeres.
-Martinpixel. (10 de agosto, 2019). Xataka México. “Una diputada presentó una iniciativa para prevenir la violencia digital en las mujeres y fue nombrada “Ladycensura” en internet”. Consultado en: https://www.xataka.com.mx/legislacion-y-derechos/diputada-presento-iniciativa-para prevenir-violencia-digital-mujeres-fue-nombrada-ladycensura-internet


Alejandra Maceda

Estudiante de Ciencia Política en la UNAM. Mis líneas de interés son feminismos, género y derechos humanos. Amante del helado de galleta, las papitas fritas y los dinosaurios. Algunos de mis pasatiempos favoritos son estar con mis amigues y la gente que quiero, tomar fotos y escribir un poco de todo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s