El consuelo que nos queda

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Julian Lozano en Unsplash

Por Nohemí Fernanda

Me senté junto a la ventana. Pasaron todos detrás de mí y tomaron sus lugares. Era de las primeras veces que veía el metro vacío y una de las pocas veces que me atrevía a salir después de que todo había pasado. Está de sobra decir que la pandemia había arruinado los planes de todos, incluidos los míos.

Después, vi a una pareja delante de mí y estaban abrazados; parecía como si nada hubiera sucedido, se quitaron el cubrebocas y se besaron. Me alarmé. Se veían tan felices que añoré los momentos en los que podía compartir los detalles de mi vida con alguien y es que la pandemia me alejó de todo y de todos, no porque me sintiera mal o porque me hubiera ausentado, sino que habían pasado 10 años del encierro y ya no sabía cómo relacionarme con quienes creía conocer. 

Había problemas en todas partes: pobreza, falta de empleo, enfermedad, pero los chicos delante de mí estaban tan enamorados que su amor se podía sentir en todo el vagón, estaba segura.

Lo que pasó fue que me quedé con las ganas de sentir tu cara y tu cuerpo junto al mío, que me tomaras de la mano y me dijeras lo que siempre quise escuchar. Me quedé con las ganas de ver a mis amigos y de beber un pulque y de vivir con muchas plantas y animales.

Me quedé en el limbo porque, cuando me contagié, me morí en menos de tres días. La enfermedad había sido tan agresiva que decidí rendirme y entregar mi cuerpo al experimento de la ciencia. Perdí los 25 años de vida que tenía.

Ese día en el metro, mientras regresaba la nostalgia de lo que perdí,, vi a un niño que miraba a la pareja y le dijo a su madre:

—¿Así te veías tú con mi papá?

—No, siempre fuimos más que felices —dijo con un tono de añoranza en su voz.

—Pues espero que cuando crezca pueda sentirme así —respondió el niño. 

Entonces pensé que la mayor muestra de esperanza es el amor y que si esa pareja estaba muy segura del suyo, nada podría atentar con otra eso. Y ¿sabes por qué sigo aquí? Porque vivo en el recuerdo de todos los que alguna vez me quisieron y ese es el único consuelo que nos queda.


Nohemí Fernanda

Tengo 21 años y soy estudiante de la licenciatura de Historia en la FLyL. Mis mayores pasiones son escribir y leer. Mi propósito: humanizar, a través de mis textos, muchos de los temas cotidianos y hacer que la gente recuerde lo que más se olvida: nuestra historia. Me encantan los animales y pasar el tiempo con mis amigos, soy fan del pulque y de los conciertos. Me formé en la lectura desde que tengo memoria y me describo como una historiadora frustrada, una futura escritora de bajo presupuesto y catadora de textos y cuentos aleatorios.

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