Escritos del desierto

Creación Literaria
Poesía
Créditos de la imagen: Enrique Rivera

Por Ana Rodríguez

A las mujeres que me dan agua:

Después de la universidad
salí a buscar verdades y sustento.
Me encontré en lo alto del desierto,
donde un oasis verde crece
tras una comunidad de cemento y asbesto:
palmas, mezquites, huizaches
y las mujeres,
mujeres que me dan tortillas y agua.
“La sed arrecia cuando se amanece en lugares distintos”.
Cuando en callada resignación de coraje
cierro los ojos bajo un techo ajeno,
descubriéndome, encontrándome.
Unas me dicen que sus hombres también están lejos,
“del otro lado”, muy arriba.
“Toma agua, mujer lejana, porque es un espejo”.
Y esa mujer enfrente mío:
mi reflejo.

Amanecer en el Bajío

Solía ser la ciudad del oro y la plata.
La joya de la corona.
Pero, ¿de quién?

Cuando llegué a Zacatecas no sabía (lo) que me encontraría:
sobre el bordo caminando,
todos los días escribiendo.

Bajo nubes que se orientan
hacia el trópico de Cáncer,
que se pintan violáceas.
De nuevo me encuentro sola.
Y en el autogobierno
me doy cuenta que yo soy
la dueña de la corona.

Carta

¿Qué es la realidad?
Se acabó.
Perdimos la vida a la que estábamos acostumbrados, es cierto.
Después de esto jamás volveremos a la normalidad,
por nuestro bien espero no lo hagamos.
Hace tres meses que no veo a mi gente.
Abrazar se ha vuelto prohibido,
¿qué tal que se enferma mi madre?
Ya no volver a dormir juntas.
Es cierto, es triste.
Me consuela saber que vives,
que hacia algún sitio creces.
Sé que estás en la casa que (no) habitamos,
nuestro hogar gracias a esa necedad tuya de tantos años,
por esa voluntad de no volver a caer en las garras de ese pasado triste
y que nos despojó de todo.
Te imagino en el patio con la manguera.
El agua la merecen las matas, las flores,
el ciruelo que ha compartido raíces con nosotros por más de 20 años,
jitomates, chile, un largo etcétera de lo que sembraste.
Bajo tus blancas manos germina la vida.
Imagino que lees, que escribes,
que me piensas en esas notas tuyas en las que agradeces
más allá de la luna y de vuelta. Te quiero.
Quiero que seas feliz en este cachito
de nuevas realidades,
corazón bendito.

Ana Rodríguez

Soy originaria de la CDMX. Médica, trabajo en comunidades rurales, actualmente me encuentro en la sierra de Chiapas. Me gusta escribir en verso libre, cocinar con mis amigos, caminar con mi perro y beber café. He participado en dos números de la revista independiente La Sílaba.

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