Basta, basta de abusos

Género
Reflexión
Créditos de la imagen: cortesía de la autora

Por Karina Valdés

El día de ayer salió un video de una youtuber, Nath Campos, donde hablaba sobre su historia de abuso, la cual se hizo viral y desde entonces no puedo dejar de pensar en cuantas actitudes violentas, machistas y misóginas tenemos interiorizadas.

Créditos del video: Canal de YouTube de Nath Campos.

La historia de Nath Campos me movió mucho, no por ser seguidora y consumir su contenido sino más bien por ser mujer, y no pude evitar el pensar en todas las veces que me han acosado en la calle, cuando he tenido que mirar sobre mi hombro para asegurarme de que nadie me está siguiendo; cuando, sin mi consentimiento, me han tocado en el transporte público y he tenido que dejarlo pasar por estar paralizada de miedo o pensar que fue mi culpa porque estaba usando unos jeans demasiado ajustados. 

También me hizo recordar aquellas veces que he sido acosada en el Metro, como cuando a los 16 años por regresar tarde a mi casa, ya que tenía un turno vespertino en la escuela, tuve que bajarme de un vagón del metro y correr porque cinco hombres me señalaban y murmuraban algo sobre mí; decían que cada uno iba a pararse en una puerta del vagón dos estaciones después para que yo no pudiera escapar: “y no pueda bajarse y correr”, dijeron.. Éramos las únicas seis personas en el vagón. O cuando otra mujer defendió a un hombre que me acosó verbalmente diciéndome lo siguiente: “Eso te pasa por vestirte así ,niña”, cuando solo tenía quince años.

Me hizo reflexionar en las veces que mis amigxs, hombres y mujeres, han tenido que defenderme en la peda de algún hombre que busca un contacto físico que yo no quiero. Incluso de cuando, hace unos meses, alguien sin mi consentimiento guardó mi número celular, un acto que me llenó de enojo por la invasión a mi espacio y a mi privacidad y que también me hizo sentir exagerada cuando externé a otras personas mi molestia y respondieron a esto con risas y bromas. Esto me hizo pensar lo interiorizado que tenemos a los diferentes tipos de acoso al grado de generar chistes al respecto y tristemente esta situación me concientizo todavía más . 

Pensar en todas estas ocasiones de acoso me llena de tristeza, pero sobre todo de  rabia e impotencia. El hecho de ser mujer, ser agredida y sentir que fue tu culpa es algo que no debería pasar; desafortunadamente, vivimos en un país, en un mundo, en donde pasa y pasa todos los días, donde también está mal visto que una mujer explore y disfrute su sexualidad, que salga a divertirse y tomar de más, que use cierto tipo de ropa. No sólo eso, sino que también se le culpa de un abuso, una agresión psicológica, verbal o física atribuyendo las razones a esto, excusando al hombre porque ella “había tomado mucho” o porque “se lo buscó” al usar esa falda, o por “andar de puta” con otros hombres. Cuando en realidad no, nunca es nuestra culpa. 

Vivimos en una sociedad en donde decir la verdad es exponerse, en donde exponer a alguien da miedo, te aterra el rechazo, la culpa o que te llamen exagerada, loca o incluso llegas a pensar que sí, que en efecto fue tu culpa y le das mil y un vueltas pensando: “¿Qué hice mal?”. Es una sociedad indolora que cuando le cuentas a tus amigos sobre tu historia de abuso, tienes como respuesta un silencio incómodo o una respuesta que normaliza tal abuso en lugar de un apoyo, un respaldo. 

El concepto empatía no es solo necesario ahora, es sustancial, vital e indispensable, sobre todo si eres mujer. La sororidad ya no es una opción, es un deber ser que todas las mujeres tenemos para con otras. Porque sí, aunque duela aceptarlo, todas hemos sido abusadas de algún modo, todas hemos sido partícipes de una agresión hacia otra mujer, la mayoría de las veces sin nuestro consentimiento, sin ser conscientes que somos parte de una comparación/engaño y que esta puede dañar a otra mujer de muchas maneras. Por esta razón, si en algún punto fui parte de esto, quiero externar una disculpa y aclarar que nunca fui consciente de ser parte de tal situación. 

Sí, tumbar el patriarcado, el machismo, la misoginia y el Estado opresor tiene que hacerse ya, pero la deconstrucción también debe ser un paso importante y esta tiene que empezar por nosotras. Tenemos que dejar ya de juzgar a la mujer que tenemos al lado por como se ve, como habla o lo que lleva puesto; tenemos que dejar de normalizar agresiones de amigos, familiares, parejas o cualquier otro conocido; tenemos que alzar la voz, apoyarnos indiscutible e incondicionalmente. No importa cuándo, dónde ni cómo, es urgente decir: “Basta, basta de abusos”. 


El video “Mi historia de abuso” de la youtuber Nath Campos fue publicado el 22 de enero de este año y este texto fue escrito un día después. Hoy 8 de marzo, Ricardo “N” está vinculado a proceso legal en espera de juicio por los abusos cometidos contra Nathalia Campos Trigos. 

Karina Valdés

Comunicóloga en proceso por la UNAM. Aficionada de las series y fotógrafa amateur. Acostumbrada a preguntarse el porqué de absolutamente todo.

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