Vivir en un cementerio de sueños

Reflexiones
Reflexión
Créditos de la imagen: cortesía de la autora

Por Yeremy N. Rodríguez

Vivir en un mundo donde las y los que fueron antes de mí
tuvieron que enterrar sus sueños o su felicidad,
me da el coraje para luchar
por los y las que vendrán después de mí.

A lo largo de mi vida he oído hablar de muchas concepciones de la realidad y también de las teorías que al pasar de los años se han utilizado para explicar los acontecimientos que surgen en esta. Una que me cautivo fue la teoría feminista , (sí, esa teoría tan controversial),en la que puse mis sueños, anhelos e ilusiones para que, con mucha esperanza, el día de mañana la vida y las mujeres puedan disfrutar en su plenitud de los resultados de la lucha por su reivindicación.

La realidad la concibo y la entiendo como heterogénea, polarizada, flotante y en constante cambio, con singularidades que la vuelven diferente en sus múltiples etapas, pero también con otras características cuyas particularidades se han venido arrastrando desde tiempos que parecieran lejanos pero que, sin embargo, forman parte de nuestra realidad. Una de ellas es el patriarcado.

Cuando era pequeña, soñaba con mi futuro y las posibilidades que en ese momento veía ilimitadas: poco a poco fui descubriendo los obstáculos que la modernidad, el capitalismo o el patriarcado imponen a través de sus múltiples formas de expresión, como lo son los modos en que organiza a la sociedad, en que se distribuyen los bienes, los servicios, las oportunidades e incluso los conocimientos.

Pero algo que sin duda marcó mi forma de pensar, fue cuando por primera vez escuché hablar sobre la famosa “carrera de la vida”. Es una impresión oírlo  y provoca rabia entenderlo, pues en pocas palabras decían que la pista no era pareja, los baches, agujeros, piedras, en fin, que los obstáculos se definen por condiciones económicas, físicas, sexuales o sociales.

Esto impide que muchas y muchos logren ser felices o que logren alcanzar sus metas. Y recalco que alcanzar metas y la felicidad no tienen porqué estar relacionados o depender el uno del otro, pero en ambos casos, la carrera de la vida influye para su obtención y/o plenitud pues surgen preguntas que no son fáciles de responder, incluso para algunos puede ser incómodo cuestionarlas.

Como dice el proverbio chino: “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Las oportunidades no vienen con los peces que se le dan al niño o niña  para comer si no con la habilidad de la pesca. Así, pues no se tendrá lo mínimo, sino lo justo para su desarrollo, y no hablo sólo del económico, sino también del personal, social y hasta espiritual. Las oportunidades radican en la enseñanza de valores y prácticas que el niño o la niña puede desarrollar para su crecimiento.

Ser egoístas con los saberes impide el desarrollo de otros y la acumulación en exceso de algunos provoca una gran desigualdad en la sociedad. Darles las verdaderas oportunidades a las personas desde muy chicas podría llegar a salvar el mundo.


Yeremy N. Rodríguez

Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la FCPyS. Me apasionan los temas de feminismo, derechos humanos, discriminación y migración. Mis hobbies son pintar y escribir. Creo fielmente en que todas y todos tenemos algo que decir y algo por que luchar, por ello antes que todo pretendo escuchar y aprender de mis errores y victorias. Espero te guste o te haya gustado este texto tanto como a mí me gustó escribirlo.

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