Vámonos

Reflexiones
Créditos de la imagen: Nick Fewings en Unsplash

Este texto es una continuación de la reflexión
Señor travesura y señorita elevador,
escrito por la misma autora.

Por Priscila Torres

¿Recuerdan lo ocurrido con la señorita Elevador y el señor Travesura? La situación ha desatado un sinfín de situaciones bastante buenas. Una de ellas es ponernos a pensar el irnos del edificio. Les confieso que la idea me llenó la barriga de muchas emociones, pues son veintidós años de historias en el mismo sitio. Llegué cuando era una niña y ahora soy una adulta. 

Empacar me suena extraño, pero a la vez es excitante imaginarme echando raíces en otro lugar. Estar en un sitio donde no exista una señorita Elevador y gente que se suele sentirse dueña del mundo. Hacer mío el pedacito de tierra que yo llamé casa, aunque me dé un poco de nervios e incluso melancolía. De pensar que llegamos tres hermanos a vivir a este edificio de locos. Melancolía de saber que solamente dos salgamos con nuestras maletas en busca de un nuevo comienzo. 

No tengo idea de cómo será nuestro nuevo comienzo, pero me entusiasma pensarlo. Creo que el verme en otro lado me ayudará para terminar de entender que soy capaz de un millón de cosas, pues a veces me asusta un poco no lograr obtener lo que deseo. Me atrevo a escribir que es parte de crecer y ver que el mundo está fuera de casa esperándote, para que lo vivas sin miedo. 

Pienso en los recuerdos que tengo en el lugar donde he estado viviendo en los últimos años. ¡Son tantas cosas! Recuerdo las risas con mis hermanos e incluso en las peleas.  Anhelo todos los cumpleaños que celebramos y los pasteles que devoramos; cada deseo que pedimos al apagar las velas. 

Veo a los niños en la puerta del enorme edificio que parecía un castillo. Descubrir que las brujas malvadas y los hombres gruñones que vivían en él no eran tan malos, eran y son solo humanos con la brújula desorientada. Que algunos de ellos serían buenos amigos en el futuro. 

Guardar todo en la maleta y dejar en las cajas de la basura todo aquello que ya no sirve más. Despedirme me lleva a un momento de reinicio. Un reinicio necesario. Un momento esperado. 


Priscila Torres

Descubrió su pasión por la escritura gracias a Adriana Bernárdez. Trabajó con Anne Labrousse, escritora y fotógrafa francesa. En 2019 impartió una clase para Nike sobre cómo escribir un artículo de moda. Concursó en una convocatoria para Omasihh y sus cuentos fueron seleccionados. Actualmente imparte un taller de escritura dirigido a niños pequeños. En él, los pequeños dibujan al terminar de escuchar cuentos.

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