Gordofobia, la discriminación camaleónica en México

Sociedad
Investigación
Créditos de la imagen: AllGo en Unsplash

Por Diana Martínez

El siguiente trabajo tiene como finalidad la reafirmación de lo que muchos estudios han dicho. La gordofobia sí es una discriminación. A pesar de que se debate sobre si es o no, algo debe de quedar claro, es que el ser gordo lleva una carga social, se convierte en un castigo, por ello, tanto se le teme “llegar a eso” pues se sabe que el ser delgado tiene una posición de autoridad y ¿quién quisiera perder tal poder? El tema sobre los cuerpos gordos está basado en moralidad, lo cual también se pretende demostrar en el siguiente texto.

Créditos de la imagen: autora.

El marco teórico de la investigación


La gordofobia es una discriminación que me atraviesa por tener un cuerpo gordo, pero más aún por ser mujer de clase media y estudiante de México. Es un tema que se ha tratado como individual y banal. Los emergentes movimientos sociales, como el “body positive” simplemente se quedan cortos, pues a pesar de que, sí, la autoestima es algo que se puede trabajar desde lo individual, yo quiero transportar la aceptación de la diversidad de los cuerpos y en específico, el cuerpo gordo, a lo público, a lo político. Violentar los derechos humanos de las personas solo por su aspecto es político y no tiene nada de individual y mucho menos de banal. ¿Por qué nadie habla del violentísimo entorno en el que se vive siendo gordo? Porque está en todos lados, en el trabajo, en los hospitales, en el espacio público y lo más preocupante es que sucede en ámbitos que son creados para protegernos/cuidarnos o en ámbitos a los que inherentemente deberíamos tener acceso sin restricciones. 

La gente gorda siempre ha existido y su discriminación igual, lo nuevo es la conversación que ha comenzado alrededor. La lucha de la gente gorda contra la discriminación que atraviesa sus cuerpos, “tiene antecedentes en el siglo pasado durante los años setenta, en Los Ángeles, con un grupo de mujeres feministas gordas que dieron comienzo a The Underground Fat” (Piñeyro, 2016). 

Por otro lado, en los países hispanohablantes la lucha comienza junto con el auge de las redes sociales “en el año 2012 nace el primer portal de internet con temática gorda, llamado Gorda!Zine” (Piñeyro, 2016).  

Por otra parte, un estudio realizado en México, un país en donde los alimentos más producidos son el maíz, el sorgo grano, la naranja, el jitomate y el chile verde, de acuerdo con la página oficial de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno federal. Sin embargo, en la época actual, y gracias a la explotación de recursos por los países de primer mundo y la creciente pobreza, la alimentación del mexicano ya no tiene base en sus alimentos más producidos. Ahora, esta se caracteriza por “el alto consumo de alimentos industrializados y bebidas azucaradas, como los refrescos. Se puede atribuir este incremento a que son alimentos de fácil acceso y bajo costo”, de acuerdo con Yeniffer Gomez Delgado  Elisa B. Velázquez Rodríguez (2019). Asimismo, de acuerdo con una encuesta hecha por el INEGI en 2015 sobre el peso y altura promedio de la población mexicana, estas son las medidas promedio:  “El mexicano promedio pesa 74 kilos y mide 1.64 metros, mientras que la mexicana promedio pesa 68 kilos y mide. 1.58 metros”.  

Y, finalmente, sobre la discriminación, en una encuesta realizada por la Escuela Nacional de Trabajo en 2020 a nivel nacional, durante 2017 “el 20.2 % de la población de 18 años o más declaró haber sido discriminada”. Entre las causas principales se encontraba el peso, como segundo lugar. 

Las violencias que conllevan las creencias gordofóbicas son y siempre serán catalogadas como discriminación, y por lo tanto violentan los derechos humanos.  

Los derechos humanos son “el conjunto de prerrogativas sustentadas en la dignidad humana, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral de las personas”. De acuerdo con la página de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) México .  Uno de estos  es el derecho a la igualdad y la prohibición de discriminación, el cual dice lo siguiente:  

Todas las personas tienen derecho a gozar y disfrutar de la misma manera los derechos reconocidos por la Constitución, los tratados internacionales o las leyes. Se prohíbe toda exclusión o tratado diferenciado motivados por razones del origen étnico o nacional, género, edad, discapacidades, condición social, condiciones de salud, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y que tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas (CNDH). 

Entonces, ¿cuál es la hipótesis de esta investigación?

Durante mucho tiempo, la gordofobia no se ha considerado un tipo de discriminación. Afortunadamente, la conversación está cambiando.  

La gordofobia sí es un tipo de discriminación, pues como se mostrará en el estudio realizado, las violencias que sufren las personas con esta característica son agredidos a través de la violación de sus derechos humanos. Aun así, no se considera (o se debate) como discriminación.  

Gracias a las creencias gordofóbicas dentro del sistema de salud, como lo es el estereotipo de salud de delgadez, se considera que los cuerpos diversos son decisiones particulares y, por lo tanto, aunque vuelven al cuerpo un campo de opinión pública, se elimina el factor político.  


 La creación y reafirmación de la gordofobia a través del entorno económico y político

A) Las creencias gordofóbicas en la salud
México es un país que ha causado polémica por su porcentaje de población obesa. Sin embargo, la conversación en torno a las personas con cuerpos gordos y la obesidad sigue siendo discriminatoria y peligrosa por varias razones, como lo es el culpabilizar al particular sin ahondar en el contexto en el que vive, y que de paso, no puede controlar. Por lo tanto, este y la discriminación dentro de las consultas médicas son ejes principales de estudio.   

Según un nuevo estudio (Pérez et al., 2020), la gordofobia se define como “miedo y odio hacia los cuerpos gordos”. También, Bruschi menciona lo siguiente sobre el mismo concepto: 

Discriminación a la que nos vemos sometidas las personas gordas por el hecho de serlo. Hablamos de humillación, invisibilización, maltrato, inferiorización, ridiculización, patologización, marginación, exclusión y hasta de ejercicio de violencia física ejercida contra un grupo de personas por tener una determinada característica física: la gordura (2016).

Tanto estas definiciones como esta conversación son nuevas, pues aún se suele discriminar a las personas gordas a la luz del día, sin tapujos ni represalias.  

Por otra parte, también se rige por el tripartito gordofóbico, que son la estética, la moral y  la salud. Esto también lo expone Bruschi de la siguiente manera:  

La gordofobia emerge, al igual que otras discriminaciones en nuestras sociedades, en la formulación de una norma y el establecimiento de la exclusión de la diferencia gordura (como todo en nuestra sociedad) es fruto de diversas relaciones económicas, culturales, políticas, personales, emocionales, etc. Que se dan en el seno de nuestras sociedades, porque, el sujeto es un producto de procesos sociales, no su origen, (Young, 2000, como se citó en Bruschi, 2016) afirma es el tripartito gordofóbico “estética, moral y salud” (2016).  

 Es decir, ámbitos como la sociedad, el Estado y la publicidad influyen para crear este irracional odio a través de su interdependencia para crear el entorno del sujeto. Sin embargo, el más importante y por el cual esta discriminación es tan peligrosa es la salud. Usualmente, cuando se violenta a una persona gorda, siempre se justifica diciendo que “es por su salud, porque su enfermedad le cuesta más al Estado”.  

Así, se convierten en algunas de las razones por las cuales no se considera a la gordofobia como una discriminación, pues se crea la excusa de que es por y para la persona enferma y, más importante, por el bien común. Sería interesante desglosar todas estas falsas creencias en torno a la salud y un sistema obsesionado con la delgadez, desde lo general hasta lo particular.


Este texto es la primera parte de una investigación realizada por Diana Martínez. Estrenaremos la siguiente parte el martes 12 de octubre.


La bibliografía de esta investigación la puedes encontrar dando click aquí.



Diana Martínez

Politóloga por la UNAM (en proceso). Activista feminista contra la gordofobia. Entusiasta por la lectura, la escritura y el anime. Quiero llegar a estar en los buscadores de google con mis escritos.

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