La historia más bonita de amor

Reflexiones

Samantha, Estefanía y Mariana:
soy porque son conmigo.

Por Miranda Coranges

Pensé en un post con el que me atravesé que decía “La historia más bonita de amor que he vivido es con mis amigas” y nunca algo hizo tanto sentido en mi vida. 

Hace tiempo que me permití liberarme de los prejuicios patriarcales sobre las relaciones entre mujeres y comencé a disfrutar de lo increíble que resulta compartir y entrelazar mi historia a las de personas increíbles y estoy convencida que no pude tomar una mejor decisión en mi vida. Comencé también a vivir desde el feminismo, que sin duda no ha sido un camino fácil, pero que me ha llenado de amor y acompañamiento el cual, egocéntricamente, pensé no necesitar. 

Creo que de eso se trata: de quitarnos el ego, de aprender, acompañar y enseñar desde el amor, de resistir juntas porque en nosotras está la revolución que tanto necesitamos.  Desde entonces, el feminismo va conmigo a cada paso que doy y no lo hago sola, jamás. Lo hacen  las mujeres que están junto a mí cada día de mi vida: mis amigas. 

Las formas de ser mujer en el mundo las he aprendido de ellas, de sus propias maneras de interpretarlo, de cómo resisten desde sus condiciones y de su capacidad reflexiva y crítica hacia lo que no quieren en él. Logran que recupere mi cuerpo como territorio y que conozca y abrace nuevas formas de vivir mi intimidad. 

Me muestran intentos de libertad desde su lucha diaria y constante ante la opresión sistemática en la que vivimos como mujeres en un mundo no diseñado para nosotras. 

Juntas construimos respetuosamente  un espacio seguro de confianza y querencias mutuas. Nos descubrimos la una a la otra, nos reconocemos y nos mencionamos a nosotras mismas y a las demás para hacer visible nuestro lugar en el mundo. 

Aprendimos a despojarnos de las rivalidades y de las envidias y, en cambio, las aceptamos y ponemos atención en ellas para que no aparezcan enredadas en nuestras relaciones, dando cuenta así de la misoginia y enemistad internalizada históricamente que tenemos entre mujeres. Validamos el espacio de la otra, lo respetamos y lo cuidamos. 

Creo que mi vida tuvo su propia revolución cuando empecé a caminar de la mano de ellas. Me rescataron y me dieron razones para vivir y resistir en colectivo a su lado.

Son mujeres que viven en amor y me dan el amor que necesito para vivir todos los días, ser congruente con mi vida y permitirme sentir cualquier sentimiento que se atraviese. Me acompañan en el proceso de reconocerme y sobre todo, de quererme. 

Son ustedes quienes me hacen sentir capaz de saber quien soy, de lo que quiero de la vida. A su lado no existe el miedo y espero que a mi lado se sientan seguras. No hay ningún error posible si están cerca. Soy muy afortunada de encontrarlas y vivir la vida aprendiendo de ustedes.

Sam, Fa, Mar, Estef, Vania, Majo, Nao, Mariana, Paty, Jenny y todas las mujeres que deciden compartir su vida conmigo: son mi historia de amor más bonita.


Miranda Coranges

Socióloga en construcción en la FCPyS. Feminista. Amante de la poesía de todos y de Rosario Castellanos. Apasionada del fútbol desde siempre, y con la convicción de visibilizar el poder femenino a través del deporte. “Esto apenas comienza”.

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