La mosca

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Egor Kamelev en Pexels

Por Marcela Chávez

Su abuelo respira sonoramente; ronca, mejor dicho, allí mismo, tumbado en el futón que le fue preparado con antelación, con sus dedos aferrados a las mantas que absorbieron ya su olor, sus molestias y su sudor pesado e incoloro. Esto es resultado de haber acompañado por tanto tiempo al cuerpo cada día más delgado, más venoso… “más gris”, piensa este niño con la nariz a dos centímetros de la mejilla que se muere con el paso de los segundos registrados por el cucú del ave que vive en el reloj desde hace siglos, desde antes de que este niño saliera al mundo cubierto de sangre y se demorara en llorar tres minutos cardíacos en los que su madre ya comenzaba a retorcerse del dolor motivado por la quimera de perder a un tercer bebé.

Olé

Creación Literaria

Por Priscila Torres

Dejar la vida un rato y tomarme un descanso.
Salir de casa con las maletas vacías para regresar con todo el verano en ellas.
Estar en Ibiza y en sus noches de fiesta.
Caminar por todo Madrid muriendo de calor.
Disfrutar Barcelona con esos desconocidos a los que ya llamo amigos.
Llegar a Sevilla y ver a los niños jugando en la calle.
Soñar con las tortugas y llegar a Cofete.
Instalarme en los Genoveses para enamorarme de la playa.
Andar por la arena tostada de Calblanque y dejar a mi imaginación volar.

El beso

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Budgeron Bach en Pexels

Por Nayeli Vargas Felipe

Lo veía en las escenas de la telenovela que cada noche ponía su abuela durante la cena. Escuchaba sobre él en los boleros que la despertaban los sábados, cuando su mamá prendía la radio mientras limpiaba. Incluso había leído de él en el libro de poemas que su hermano escondía bajo su colchón. Así, cada vez se convencía más: dar un beso debía ser lo mejor del mundo. Mejor que escuchar su casete favorito o pasear toda la tarde en bicicleta con sus amigas. Debía ser superior a cualquier cosa que le hubiera pasado en sus casi quince años de vida y quería estar preparada para ese momento. 

No es mi cuerpo

Creación Literaria
Relato

Por Priscila Torres

En el 2020  ingresé a un grupo de WhatsApp donde conocí a una persona maravillosa. Su nombre es Melba. Tiene todo mi respeto, amor y admiración, pues se atrevió a ser quien quiere ser y no siguió lo estipulado por la sociedad. Melba es una mujer encerrada en un cuerpo que no es el suyo. Según datos del psiquiatra de la Clínica Especializada Condesa (CEC), Jeremy Cruz Islas, durante 2016 la población transgénero en México representaba entre el 0.3% o 0.5% de la población , es decir, entre 360 mil a 600 mil personas trans.

Inventarse vidas es otra forma de vivir

Creación Literaria
Imagen cortesía de la autora

Por Karen Uribe

Si dentro de cuarenta años me hicieran las preguntas ¿quién fuiste?, y ¿en qué te has convertido? Probablemente sabría la respuesta. O al menos eso espero, porque ahora tengo la certeza de las partes que componen lo que soy. Soy imaginación. Mi cuerpo entero lo es. No me refiero a la creatividad artística que parece encontrarse contenida en un grupo selecto de mujeres, o a la inspiración repentina que aparece cuando más lo necesitas, como figura en las películas de Hollywood. Soy el tipo de pensamientos intrusivos que se cuelan en las noches cuando estoy a punto de dormir. Soy el tipo de imaginación que le encanta soñar despierta e inventarse historias de ensueño mientras camina por la calle con altas probabilidades de tropezar.

Crónicas (intra-extra) hospitalarias

Creación Literaria
Poesía
Créditos de la imagen: Enrique Rivera

Por Ana Rodríguez

Estamos envueltos en tela estéril y plástico,
hace unos minutos éramos
la hija, el enfermero, la médico.
Ahora somos tres criaturas azul verdosas, palpitantes de surrealidad.
Miramos cómo el brillo acuoso de nuestras córneas
titila de incertidumbre.
¿Por qué nadie nos dijo que hoy íbamos a cargar
con el peso de otro cuerpo sin vida?

Escritos del desierto

Creación Literaria
Poesía
Créditos de la imagen: Enrique Rivera

Por Ana Rodríguez

A las mujeres que me dan agua:

Después de la universidad
salí a buscar verdades y sustento.
Me encontré en lo alto del desierto,
donde un oasis verde crece
tras una comunidad de cemento y asbesto:
palmas, mezquites, huizaches
y las mujeres,
mujeres que me dan tortillas y agua.
“La sed arrecia cuando se amanece en lugares distintos”.
Cuando en callada resignación de coraje
cierro los ojos bajo un techo ajeno,
descubriéndome, encontrándome.
Unas me dicen que sus hombres también están lejos,
“del otro lado”, muy arriba.
“Toma agua, mujer lejana, porque es un espejo”.
Y esa mujer enfrente mío:
mi reflejo.

Las palabras del viento

Creación Literaria
Créditos: Miguel Bruna en Unsplash

Por Priscila Torres.

I

De un tiempo para acá no sabía si tenía el corazón en su lugar.

De un tiempo para acá no sabía si Dios me escuchaba rezar.

De un tiempo para acá no sabía si mi sombra me seguía al caminar.

De un tiempo para acá no sabía si el comer me podría salvar.

De un tiempo para acá no sabía si el espejo me llevaría a ese lugar secreto.

De un tiempo para acá comencé a romper el cristal.

De un tiempo para acá comencé a escuchar las historias que jamás fueron comprendidas.

De un tiempo para acá conocí todos los tiempos perdidos.

De un tiempo para acá comencé a creer que mi sombra no estaba perdida.

De un tiempo para acá comencé a creer que todo podía suceder.

Ni una más

Creación Literaria
Créditos de la imagen: NEOSiAM 2021 en Pexels

Por Engel M.O.

Caminamos entre la vida y la boca del diablo.
Llevamos sujeta la sonrisa en la mano.
Deseamos pasar desapercibidas entre los cúmulos de risas.

Vamos con paso rápido,
atentas hasta en los ruidos de una bicicleta,
con los zapatos bien domados,
por si es necesario desgastarlos.