Microrrelatos

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Sasha Freemind en Unsplash

Por Nahobi GB

Corte y queda

El insomnio seguirá persiguiéndome si no aclaro esta incertidumbre mental. No le escribo a tus besos, no le escribo a tus caricias; ni a tus lágrimas que explicaban cuanto me amabas, mejor que tus palabras. Tampoco le escribo a tus mentiras, no le escribo a tus humillaciones, ni al odio que utilizas como cortina para esconder cuanto aún me amas. No le escribo a tu imagen, le escribo a la mía.

Vagando entre pequeños recuerdos de amor

Creación Literaria
Poesía

Por Alisson González

A veces vuelve.
Corre justo cuando voy a dormir
escuchando la voz de otro cielo.
Se sienta en mi pecho por las noches
y me deja la sensación de que pude amarlo
como si no estuviera tan necesitada
de otro amor para completarme.

Diagnóstico: venganza

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Nohemí Fernanda

Por Nohemí Fernanda

Estoy en todos los humanos y creen que soy importante, pero muchos otros ni siquiera me prestan atención. Estoy en todas partes, en diferentes formas, olores, sentidos, colores, sabores, estoy en frases escritas, en frases dichas y escuchadas.

¿Mi historia de hoy? Comencemos hablando de ella como una película taquillera. No soy heroína, no soy villana, existo en ti, de hecho, creo que en todos. Me formo con cada persona, siempre diferente, nostálgica, enojada, alegre, triste, oscura o luminosa, amplia o puntual; en fin, siempre me encuentro de forma distinta y cada quién me construye como quiere. Guardo datos y acumulo experiencias, soy como una caja con demasiado contenido y sin mí, seguro que ninguno de ustedes podría vivir, ¿o sí?

Sueño

Creación Literaria
Relato

Este relato es la segunda parte del cuento Sueño: “Dormir”.

Por Ximena Tercero

Despertar

Fueron horas, días, noches y semanas difíciles. Ya no conciliaba el sueño y, aunque no había momento del día en que no estuviera despierta, siempre me sentía distante, desconectada y adormilada. “¿Qué estás haciendo, Camila?”, me preguntaba por las noches, mientras lloraba y veía los colores del cielo cambiar y aclararse paulatinamente hasta llegar la mañana, y en cuanto mi alarma sonaba, me despertaba.

Lo pensé, lo pensé y lo volví a pensar; lo hablé sin palabras y lo recé sin rezar durante casi tres semanas más. ¿Qué diría Dios? ¿Qué diría mi mamá? ¿Qué dirían mis tías y mi abuela? Y, sobre todo, ¿qué diría mi bebé? Ya sé, los fetos no hablan, no sienten y sólo existen, pero yo sí hablaba, sentía y, aparte, existía.

Decir adiós es más difícil que escucharlo

Creación Literaria

Por Sara Arango

De rupturas y despedidas,
sobre todo cuando son necesarias.

A mi querida Ecclesía.

Hace meses supe que lo nuestro no funcionaba. No lo dije ni a ti ni a nadie porque la idea de dejarte era para mí tan irreal que daba miedo, sobre todo cuando me di cuenta del poder que tenías sobre mí. Fue aún más difícil aceptar que yo te había dado ese poder.

Debí saber desde un principio que sentir alivio cuando no estabas cerca era una señal. Debí darme cuenta de que aguantar la respiración cuando estaba contigo para evitar decir o hacer algo que pudiera molestarte no estaba bien. Debí saber también que no estaba mal querer un espacio y que si no me sentía bien no era necesario convencerte de lo contrario. Pero no lo supe antes y lo siento. Lo lamento más por mí que por ti.

La voz de los cuerpos que callan

Creación Literaria
Poesía
Fotografía cortesía de la autora

Por Nabanni Pereyra Rivera

Cualquier minoría que esté en disputa por sus derechos
se la va a categorizar de violenta,
porque es parte de la lucha.
Las mujeres merecemos un lugar digno
donde podamos respirar libertad, justicia y vida.
Tenemos derecho a pensar en un futuro
lejos de la muerte y la violencia.
La atrocidad de estos días hace que estas palabras parezcan utopías.
¿Te digo qué ha pasado en las últimas semanas
o ya has saciado tu morbo mirando las fotografías de Ingrid?
Hay que ser ácido para aguantar tanto odio.

Florecer entre amapolas

Creación Literaria
Relato

Por Nebulosa Amarilla

4 am. Eres tú. Veo la pantalla, pienso tantas cosas entre un tono y otro antes de contestar. Tiemblo sin controlarme, respiro, contesto: “Intenté cariño, en verdad que lo he intentado, pero no puedo… no puedo con esto. No estoy bien, esto es todo lo que hubo y necesito un espacio, no me llames, no me escribas”. Sigo esperando una risa, una señal. Es una mala broma, acabas de decirme que me quieres, me llamas cariño mientras me dices que todo se ha acabado, no es posible. Pero lo ha sido, ha sido muy real.

¿Cómo pasó esto?

Sueño

Creación Literaria
Relato

Por Ximena Tercero

Dormir

Desperté, abrí mis ojos en medio de la oscuridad que solamente dormir en una casa de campaña podía darme. Inhalé profundo, sentí el aire denso y volteé a la izquierda para asegurarme que ella seguía ahí. Exhalé aliviada cuando vi, aún en medio de la espesa noche, su achatada nariz de perfil. Ella no roncaba, dormía y descansaba pacíficamente, parecía un ángel; giré mi rostro a la derecha y extendí mi brazo para alcanzar mi celular. Vi la hora, apenas eran las 2:25 am y había muchas horas de la noche por delante. Sentí un nudo en la garganta cuando recordé que hace un año no podía conciliar el sueño sin mi dosis nocturna de antidepresivos, ¿y si hoy pasaba lo mismo? 

Descuida, Luisa

Creación Literaria
Relato

Este relato es la cuarta y última parte del cuento El olor del amor. Agradecemos a la autora por confiar en Escritoras Universitarias para publicar sus relatos y compartir con nosotras su talento.
-Editoras de Escritoras Universitarias.

Por Ximena Tercero

Después de dos horas de caminata alrededor de mi colonia y luego de que el sol ya se había puesto, regresé a las cuatro paredes que en muchas ocasiones me habían visto reír, llorar, dudar, gritar y odiar. Las observé, memoricé cada una de sus grietas y manchas e intenté fotografiar sus colores en mi memoria. Recordé la vez que pinté la pared de la cocina con crayones verdes y, en lugar de regañarme, Elisa pintó conmigo hasta que llegó Lucía y nos regañó a las dos. 

Pensé en mis madres, en sus misteriosas vidas y en su trágico fallecimiento; recordé sus rostros, sus manos y sus largas y cuidadas cabelleras. Tuve un momento de lucidez emocional en el que ya no me sentí enojada con ellas y pensé que, tal vez, si yo no hubiera sido su hija, me hubiera llevado muy bien con ellas. Tal vez me habrían querido si sólo hubiera sido una amiga o una visita esporádica en su casa, e incluso me habrían demostrado más cariño si no hubiera nacido antes de lo que esperaban o me habrían puesto más atención si no hubieran sentido que yo había arruinado sus vidas.