Señor travesura y señorita elevador

Reflexiones

Por Priscila Torres

Vivir en un edificio es una cosa hermosa. Cabezas, con un mundo extraño a veces, habitan en él y otras con el sentido común extinto que no dejan de hacerse notar. Lo escribo porque pasó algo muy peculiar en el lugar donde vivo. El sábado 26 de junio llegó Señorita Elevador a hacer gala de sus finos modales. Quiso gritarle a mi madre, educarla y humillarla (aquí se escucha una carcajada), todo por pedirle que no subiera muebles al elevador, pues este es muy viejito y no han podido encontrar piezas para que vuelva a ser funcional. Ante su negativa, mi mamá optó por bajar la palanca de la luz para que el elevador dejara de funcionar. 

Aprender latín

Reflexiones
Reflexión
«Rosario Castellanos». Créditos de la imagen: vía Voces Feministas

«Soy hija de mi misma.
De mi sueño nací.
Mi sueño me sostiene»
.
-Rosario Castellanos

Por Miranda Coranges

Mucho se ha escrito sobre ella. Resulta imposible pensar la literatura femenina latinoamericana del siglo xx, sin pensar en ella. Algunos encuentran méritos en su incansable ímpetu por escribir sobre ella a través de otros. Algunos otros, nos encontramos a nosotros mismos a través de ella. 

De sus tantas palabras, creo firmemente en las que dicen que hay obras mágicas que resultan eficaces y persistentes, en las que medimos nuestros sentires una y otra vez, en un duelo en el que nadie resulta vencedor. La obra se resiste a entregar su secreto. Ahí, en donde ella sitúa a la Mistral, la sitúo yo. 

El misterio irreconocible de leerla, pero la claridad de reconocerte a través de ella. 

La responsabilidad de entenderla, pero con la limitación de tu sentir. 

La necesidad de recorrer inagotablemente sus letras. A veces con detenimiento, otras con la simple pero determinada búsqueda de un bálsamo literario. 

El ego propio de explicarla, pero, ¿cómo explicas a una mujer crecida en el dolor? Porque ella sabía que la muerte no es dolor pero, ¿qué otra cosa hay más que dolor? Es eterna. La hizo eterna.

Dialogar con ella es posible en la relevancia de su anecdotario biográfico contado en sus poemas; sin embargo, en la magia envolvente e infinita de la lectura de sus clásicos resulta imposible dar cuenta del secreto. Se escapa, pero ese es el rizo que vuelve convincente la relectura de su obra.

En su poesía encuentro evidente pero inasible la forma de ser yo misma. El poder de perder la gravedad entre lo que escribió décadas antes de que yo respirara en el planeta.

Asumo que encontró en el lenguaje y el idioma, la lucidez y libertad de ser ella, en contra de los que no querían que fuera. Resplandeció entre el humo de las formas cotidianas de silenciar a una mujer. Encontró cómo utilizar su sensibilidad de años para enredarse en terrenos literatos, desconocidos pero que  pronto haría propios. 

Descubrió cómo vivir cualidades meramente humanas, como el sentimiento maternal que discute con la decisión de engendrar, que debe competer a ella(s) y nada más a ella(s). 

Halló el oficio de escribir que supo ejercer como nadie aquí. Enseña en los años que ya no vive porque aprendió en los años arduos de un México difícil. 

«Recuerdo, recordemos
hasta que la justicia se haga entre nosotros».

Entre esas singularidades, me gustaría colocarla. Darle un espacio a la mujer que salvó a otra mujer sin saberlo, sin planearlo y a través del amor de escribir. De ser poeta. De ser mujer. 

Me encantaría poder decir que sus años fueron más, que el alivio fue alargado, pero no fue así. Lo que sí puedo decir es que el paraíso está donde ella está y donde estoy yo, en donde hay que escribir porque, ya que vivimos, superamos la contingencia escribiendo. No hay nada vivido sino lo redactado, porque así me enseñó y así quise aprender. 

«En un día de amor, bajó hasta la tierra, aprendió la despedida pero no rompió la alianza. Aprendió a irse sin caminar. Mató lo que amo, porque lo demás no ha estado vivo nunca. Encontró el cielo para el amor en los días eternos de cabello triste en el piso frente al espejo. No encontró tregua para el amor y lo encontró a oscuras. No fue piedra, como a su lado. Era nube, agua, aire sobre la hoja. Entregó fuego de mil cambiantes. Madre de Gabriel, juez inapelable. Sufrió por hábito. Fue feliz mientras supo cómo. Lloró siempre porque así aprendió en su casa, que por cierto, era un carnaval. Quienes la miramos, sabemos que un instante nuestro nombre es amor y que en la eternidad, nos llamamos destino»1

Para Rosario, como siempre. 


1Puedes leer acá los poemas que inspiraron a Miranda para escribir este homenaje a Rosario Castellanos: http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/123-053-rosario-castellanos?start=1


Miranda Coranges

Socióloga en construcción en la FCPyS. Feminista. Amante de la poesía de todos y de Rosario Castellanos. Apasionada del fútbol desde siempre, y con la convicción de visibilizar el poder femenino a través del deporte. “Esto apenas comienza”.

Vivir en un cementerio de sueños

Reflexiones
Reflexión
Créditos de la imagen: cortesía de la autora

Por Yeremy N. Rodríguez

Vivir en un mundo donde las y los que fueron antes de mí
tuvieron que enterrar sus sueños o su felicidad,
me da el coraje para luchar
por los y las que vendrán después de mí.

A lo largo de mi vida he oído hablar de muchas concepciones de la realidad y también de las teorías que al pasar de los años se han utilizado para explicar los acontecimientos que surgen en esta. Una que me cautivo fue la teoría feminista , (sí, esa teoría tan controversial),en la que puse mis sueños, anhelos e ilusiones para que, con mucha esperanza, el día de mañana la vida y las mujeres puedan disfrutar en su plenitud de los resultados de la lucha por su reivindicación.

La realidad la concibo y la entiendo como heterogénea, polarizada, flotante y en constante cambio, con singularidades que la vuelven diferente en sus múltiples etapas, pero también con otras características cuyas particularidades se han venido arrastrando desde tiempos que parecieran lejanos pero que, sin embargo, forman parte de nuestra realidad. Una de ellas es el patriarcado.

Cuando era pequeña, soñaba con mi futuro y las posibilidades que en ese momento veía ilimitadas: poco a poco fui descubriendo los obstáculos que la modernidad, el capitalismo o el patriarcado imponen a través de sus múltiples formas de expresión, como lo son los modos en que organiza a la sociedad, en que se distribuyen los bienes, los servicios, las oportunidades e incluso los conocimientos.

Pero algo que sin duda marcó mi forma de pensar, fue cuando por primera vez escuché hablar sobre la famosa “carrera de la vida”. Es una impresión oírlo  y provoca rabia entenderlo, pues en pocas palabras decían que la pista no era pareja, los baches, agujeros, piedras, en fin, que los obstáculos se definen por condiciones económicas, físicas, sexuales o sociales.

Esto impide que muchas y muchos logren ser felices o que logren alcanzar sus metas. Y recalco que alcanzar metas y la felicidad no tienen porqué estar relacionados o depender el uno del otro, pero en ambos casos, la carrera de la vida influye para su obtención y/o plenitud pues surgen preguntas que no son fáciles de responder, incluso para algunos puede ser incómodo cuestionarlas.

Como dice el proverbio chino: “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Las oportunidades no vienen con los peces que se le dan al niño o niña  para comer si no con la habilidad de la pesca. Así, pues no se tendrá lo mínimo, sino lo justo para su desarrollo, y no hablo sólo del económico, sino también del personal, social y hasta espiritual. Las oportunidades radican en la enseñanza de valores y prácticas que el niño o la niña puede desarrollar para su crecimiento.

Ser egoístas con los saberes impide el desarrollo de otros y la acumulación en exceso de algunos provoca una gran desigualdad en la sociedad. Darles las verdaderas oportunidades a las personas desde muy chicas podría llegar a salvar el mundo.


Yeremy N. Rodríguez

Soy estudiante de Relaciones Internacionales en la FCPyS. Me apasionan los temas de feminismo, derechos humanos, discriminación y migración. Mis hobbies son pintar y escribir. Creo fielmente en que todas y todos tenemos algo que decir y algo por que luchar, por ello antes que todo pretendo escuchar y aprender de mis errores y victorias. Espero te guste o te haya gustado este texto tanto como a mí me gustó escribirlo.

Con el covicho adentro

Reflexiones
Reflexión
“Cristina Peri Rossi”. Créditos de la imagen: vía Radio Uruguay

Por Antonella Biondi

Escribo esto mientras mi respiración se entrecorta. Acudo al teclado como alguna vez lo hice a la oración para invocar soluciones divinas a problemas desesperados. En otro tiempo, creí que Dios tenía el control de mi vida, entonces bastaba con rezar para pedirle que la extendiera en el tiempo.

Mi amigo fiel

Reflexiones
Reflexión
“Trébol”. Créditos de la imagen: cortesía de la autora

Por Diana León

Tenía 8 años y un montón de aventuras por abordar. Siempre había estado sola, era hija única y no salía a jugar como otras niñas y niños de la colonia; de hecho, era bastante callada y me costaba entablar conversaciones. Antes de que te conociera perdí a otros. El primero ya estaba aquí cuando nací, era grande, peludito y negro, lo cual me causaba miedo; un día nos lo envenenaron y la única vez que lo acaricie fue cuando estaba tomando el sol, despidiéndose de la vida y recibiendo calorcito de hogar. Al segundo decidimos traerlo a casa después de que lo encontráramos en el parque, pero mis papás dijeron que lo mejor era dárselo a alguien más, pues no podíamos hacernos cargo de él; ese día me la pase llorando, como si hubiéramos compartido toda la vida. 

Un día, un mes, una vida… un trastorno diagnosticado y una crisis

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Créditos de la imagen: Suzy Hazelwood en Pexels

Por Anayansi Valdés

Una noche de insomnio, pesadillas y dudas nunca será la mejor aliada.


Abrir los ojos resulta difícil, tengo que levantarme de la cama y seguir con la rutina. Así que lo primero que haremos hoy es tomar una ducha rápida para no desperdiciar agua y para no comenzar a pensar en cómo accidentalmente podría resbalarme y morir por un mal golpe. ¿Entraría mi madre al escucharme gritar? ¿Y si aún no despierta? ¿Qué sentido tiene preocupar a mis padres por mi estupidez? Mis mascotas, ¿notarían mi ausencia? Esa canción es bonita y suena a una buena canción antes de morir por alguna causa estúpida, PAUSA, nada de eso va a pasar así que mejor me apresuro a secar mi cuerpo y desenredar mi cabello. 

Rompiendo las cadenas

Reflexiones
Reflexión

Por Yeremy N. Rodríguez

Créditos de la imagen: cortesía de la autora

“Para poder romper nuestras cadenas
hay que darnos cuenta de que las tenemos,
para poder entenderlas y al liberarnos
no volver a caer en ellas”.

-Yeremy N. Rodríguez

¿Qué tan habitual es para la mayoría de nosotros madrugar? ¿Qué tanto lo es desvelarse e incluso sufrir, sacrificar tu persona, tu estabilidad, tu libertad o tu propia felicidad? ¿Cuándo el despojo de todo esto y más  se convirtió en un hábito impuesto? Estos son condicionantes para poder “crecer” en un mundo donde el orden social ya fue establecido desde antes de nuestro nacimiento, el cual ya tenía planeado lo que podríamos o no llegar a tener, sentir, hacer y ser, como si de una trampa se tratara; donde cualquier camino que pudiéramos tomar tuviera el mismo final, aunque en diferente magnitud, uno tras otro, cada vez peor. Por supuesto, existen las escasas excepciones de superación económica extrema que son la carnada perfecta para mantener a todos controlados y dándolo todo  por tener la misma oportunidad que ella o él pudieron obtener.

La violencia no se mide

Reflexiones
Reflexiones
Créditos de la imagen: Ivan Samkov en Pexels

Por Daniela Ramírez

En el marco por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, las redes sociales han visibilizado la violencia y la lucha por derechos y espacios que hacen las mujeres a diario. Han sido días de demasiada reflexión y de demasiada difusión por todos los medios posibles, y una de las cosas en las que he puesto mi atención últimamente es en el mal llamado “violentómetro”, ya que para mi no existe violencia leve ni violencia grave. Hay violencias más notables y evidentes, pero toda violencia impacta y afecta en la vida de las mujeres.

Mariposas de colores

Reflexiones
Créditos de la imagen: Evie Shaffer en Pexels

Por Diana León

La combi viene llena y, como siempre, un pequeño espacio es lo que me dejaron. Mientras los hombres ocupan con sus piernas abiertas un gran tramo del asiento, examino a cada uno de ellos: hay algunos jóvenes como yo y otros ya son mayores, con la mirada cansada y los sueños arrastrando. Cada uno en su mundo, imaginando, soñando, creando, extrañando, mientras cruzamos el Estado de México y llegamos a la Ciudad de México.

Estrellas y pasado

Reflexiones
Ensayo

“Una noche de diciembre”. Créditos de la imagen: Estefanía Cervantes.

Por Estefanía Cervantes

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Eran las cuatro de la mañana. Hacía un frío intenso y todo estaba en silencio. Estábamos en medio del jardín de nuestra casa y al principio no dijimos nada. Nuestra vista apuntaba al cielo despejado, lleno de estrellas brillantes. “¿Crees que sí se puedan ver?”, le pregunté a mi padre. “Esperemos que sí, tengamos paciencia”, respondió, con esa gruesa y tierna voz que se apagó hace unos años.