La historia más bonita de amor

Reflexiones

Samantha, Estefanía y Mariana:
soy porque son conmigo.

Por Miranda Coranges

Pensé en un post con el que me atravesé que decía “La historia más bonita de amor que he vivido es con mis amigas” y nunca algo hizo tanto sentido en mi vida. 

Hace tiempo que me permití liberarme de los prejuicios patriarcales sobre las relaciones entre mujeres y comencé a disfrutar de lo increíble que resulta compartir y entrelazar mi historia a las de personas increíbles y estoy convencida que no pude tomar una mejor decisión en mi vida. Comencé también a vivir desde el feminismo, que sin duda no ha sido un camino fácil, pero que me ha llenado de amor y acompañamiento el cual, egocéntricamente, pensé no necesitar. 

Caótica

Reflexiones
Ensayo literario
Créditos de la imagen: Estefanía Cervantes

Por Estefanía Cervantes

Motor

Siempre voy en el asiento del copiloto en el auto. Hoy veo gente peleándose por incorporarse a otro carril, el tránsito está pesado y el calor no cede. Vamos a paso lento, gracias a la enorme fila de autos. A través del vidrio recién limpio, veo pasar lentamente las líneas blancas que separan los carriles (¿o ellas me ven pasar?), siempre a paso lento. No hay más. 

Llorar

Reflexiones
Créditos de la imagen: Estefanía Cervantes

Por Estefanía Cervantes

Llueve. Las lágrimas caen como las gotas de la lluvia en la ciudad, que la llena de un color melancólico. Lágrimas con sabor amargo en la boca, una tras otra. Lo inundan todo: la cocina, la sala, el estudio. Mojan la almohada blanca, que se convierte en una cómplice del sentimiento, que la abraza y la hace sentir acompañada en su desahogo. 

¡No quiero ser Miss Universo!

Reflexiones
Créditos de la imagen: Priscila Torres

Por Priscila Torres

En algún momento de mi vida tuve problemas con mi cuerpo e hice cosas que no me llenan de orgullo. Vivía contando las calorías y bebiendo agua simple en todo momento. Me sometí a dietas impresionantes que me hacían ver demacrada y cansada. Todas las noches me miraba en el espejo y si no me gustaba lo que veía, volvía a someterme al riguroso plan alimenticio, pero ni así me encontraba satisfecha. 

Vámonos

Reflexiones
Créditos de la imagen: Nick Fewings en Unsplash

Este texto es una continuación de la reflexión
Señor travesura y señorita elevador,
escrito por la misma autora.

Por Priscila Torres

¿Recuerdan lo ocurrido con la señorita Elevador y el señor Travesura? La situación ha desatado un sinfín de situaciones bastante buenas. Una de ellas es ponernos a pensar el irnos del edificio. Les confieso que la idea me llenó la barriga de muchas emociones, pues son veintidós años de historias en el mismo sitio. Llegué cuando era una niña y ahora soy una adulta. 

Señor travesura y señorita elevador

Reflexiones

Por Priscila Torres

Vivir en un edificio es una cosa hermosa. Cabezas, con un mundo extraño a veces, habitan en él y otras con el sentido común extinto que no dejan de hacerse notar. Lo escribo porque pasó algo muy peculiar en el lugar donde vivo. El sábado 26 de junio llegó Señorita Elevador a hacer gala de sus finos modales. Quiso gritarle a mi madre, educarla y humillarla (aquí se escucha una carcajada), todo por pedirle que no subiera muebles al elevador, pues este es muy viejito y no han podido encontrar piezas para que vuelva a ser funcional. Ante su negativa, mi mamá optó por bajar la palanca de la luz para que el elevador dejara de funcionar. 

Aprender latín

Reflexiones
Reflexión
«Rosario Castellanos». Créditos de la imagen: vía Voces Feministas

«Soy hija de mi misma.
De mi sueño nací.
Mi sueño me sostiene»
.
-Rosario Castellanos

Por Miranda Coranges

Mucho se ha escrito sobre ella. Resulta imposible pensar la literatura femenina latinoamericana del siglo xx, sin pensar en ella. Algunos encuentran méritos en su incansable ímpetu por escribir sobre ella a través de otros. Algunos otros, nos encontramos a nosotros mismos a través de ella. 

De sus tantas palabras, creo firmemente en las que dicen que hay obras mágicas que resultan eficaces y persistentes, en las que medimos nuestros sentires una y otra vez, en un duelo en el que nadie resulta vencedor. La obra se resiste a entregar su secreto. Ahí, en donde ella sitúa a la Mistral, la sitúo yo. 

Vivir en un cementerio de sueños

Reflexiones
Reflexión
Créditos de la imagen: cortesía de la autora

Por Yeremy N. Rodríguez

Vivir en un mundo donde las y los que fueron antes de mí
tuvieron que enterrar sus sueños o su felicidad,
me da el coraje para luchar
por los y las que vendrán después de mí.

A lo largo de mi vida he oído hablar de muchas concepciones de la realidad y también de las teorías que al pasar de los años se han utilizado para explicar los acontecimientos que surgen en esta. Una que me cautivo fue la teoría feminista , (sí, esa teoría tan controversial),en la que puse mis sueños, anhelos e ilusiones para que, con mucha esperanza, el día de mañana la vida y las mujeres puedan disfrutar en su plenitud de los resultados de la lucha por su reivindicación.

La realidad la concibo y la entiendo como heterogénea, polarizada, flotante y en constante cambio, con singularidades que la vuelven diferente en sus múltiples etapas, pero también con otras características cuyas particularidades se han venido arrastrando desde tiempos que parecieran lejanos pero que, sin embargo, forman parte de nuestra realidad. Una de ellas es el patriarcado.

Con el covicho adentro

Reflexiones
Reflexión
“Cristina Peri Rossi”. Créditos de la imagen: vía Radio Uruguay

Por Antonella Biondi

Escribo esto mientras mi respiración se entrecorta. Acudo al teclado como alguna vez lo hice a la oración para invocar soluciones divinas a problemas desesperados. En otro tiempo, creí que Dios tenía el control de mi vida, entonces bastaba con rezar para pedirle que la extendiera en el tiempo.

Mi amigo fiel

Reflexiones
Reflexión
“Trébol”. Créditos de la imagen: cortesía de la autora

Por Diana León

Tenía 8 años y un montón de aventuras por abordar. Siempre había estado sola, era hija única y no salía a jugar como otras niñas y niños de la colonia; de hecho, era bastante callada y me costaba entablar conversaciones. Antes de que te conociera perdí a otros. El primero ya estaba aquí cuando nací, era grande, peludito y negro, lo cual me causaba miedo; un día nos lo envenenaron y la única vez que lo acaricie fue cuando estaba tomando el sol, despidiéndose de la vida y recibiendo calorcito de hogar. Al segundo decidimos traerlo a casa después de que lo encontráramos en el parque, pero mis papás dijeron que lo mejor era dárselo a alguien más, pues no podíamos hacernos cargo de él; ese día me la pase llorando, como si hubiéramos compartido toda la vida.