2046: la nostalgia y el anhelo de un amor

Cultura
Cine

Por Carolina Aguilar

Existe un sitio llamado 2046 donde todos van con el mismo objetivo: recuperar una memoria perdida. Se dice que en aquel lugar nunca cambia nada, pero es imposible saberlo. Nadie ha regresado de ahí, excepto un pasajero. A bordo de un tren, cuando le preguntan por qué sale de la ciudad de los recuerdos, cuenta una vieja costumbre sobre enterrar los secretos.

Mi amigo fiel

Reflexiones
Reflexión
“Trébol”. Créditos de la imagen: cortesía de la autora

Por Diana León

Tenía 8 años y un montón de aventuras por abordar. Siempre había estado sola, era hija única y no salía a jugar como otras niñas y niños de la colonia; de hecho, era bastante callada y me costaba entablar conversaciones. Antes de que te conociera perdí a otros. El primero ya estaba aquí cuando nací, era grande, peludito y negro, lo cual me causaba miedo; un día nos lo envenenaron y la única vez que lo acaricie fue cuando estaba tomando el sol, despidiéndose de la vida y recibiendo calorcito de hogar. Al segundo decidimos traerlo a casa después de que lo encontráramos en el parque, pero mis papás dijeron que lo mejor era dárselo a alguien más, pues no podíamos hacernos cargo de él; ese día me la pase llorando, como si hubiéramos compartido toda la vida. 

El beso

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Budgeron Bach en Pexels

Por Nayeli Vargas Felipe

Lo veía en las escenas de la telenovela que cada noche ponía su abuela durante la cena. Escuchaba sobre él en los boleros que la despertaban los sábados, cuando su mamá prendía la radio mientras limpiaba. Incluso había leído de él en el libro de poemas que su hermano escondía bajo su colchón. Así, cada vez se convencía más: dar un beso debía ser lo mejor del mundo. Mejor que escuchar su casete favorito o pasear toda la tarde en bicicleta con sus amigas. Debía ser superior a cualquier cosa que le hubiera pasado en sus casi quince años de vida y quería estar preparada para ese momento. 

Amor rebelde y sororo entre mujeres

Género
Reflexión
Créditos de la imagen: cortesía de la autora.

Por Sofía Escalona

“Las mujeres florecemos, cada una a su tiempo,
espacio y condición.
También crecemos, brillamos y nos marchitamos
para volver a florecer en otras”.
-Sofia Escalona

A lo largo de toda mi vida he experimentado situaciones que motivan la competencia entre mujeres; hemos crecido al mismo tiempo que incentivamos  aquellas críticas tóxicas que pretenden desacreditar a otras mujeres, volverlas vulnerables y continuar negando el amor que puedan sentir unas con otras. Personalmente estoy harta de escuchar que una amistad o una relación entre mujeres es inválida por las múltiples inseguridades o complejos que podamos desarrollar por tener amigas “más bonitas, simpáticas e inteligentes” y provocar que nos comparemos todo el tiempo, logrando que aparezcan  inseguridades que nos lastiman.  

El consuelo que nos queda

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Julian Lozano en Unsplash

Por Nohemí Fernanda

Me senté junto a la ventana. Pasaron todos detrás de mí y tomaron sus lugares. Era de las primeras veces que veía el metro vacío y una de las pocas veces que me atrevía a salir después de que todo había pasado. Está de sobra decir que la pandemia había arruinado los planes de todos, incluidos los míos.

Agresor y víctima, la relación perfecta. Una mirada a la violencia psicológica en el noviazgo

Sociedad
Reportaje

Por Karime Arias, Estephany Aviña,
Lendaly Elizalde y Karla Mundo

Las películas románticas, a través de los años, se han encargado de vender una imagen del amor incansable y perfecto. La idea del amor romántico puede estar presente en muchas parejas; la idealización de las personas lleva a crear expectativas de las mismas que, en ocasiones, desencadena una serie de decepciones cuando no se cumplen. La relación al inicio parece perfecta, pero poco a poco comienza a trastornarse.

¿Te conozco?

Creación Literaria
Relato

Por Ximena Tercero

Rotas y no rotas

“¿Te conozco?”, me preguntó Sandra en cuanto abrió su puerta y me vio. Me miró de arriba hacia abajo, tratando de recordar mis piernas, mis manos o tal vez mi ropa y ante su inminente fracaso, decidió, por fin, mirar mi rostro. “Tal vez aún no”, respondí. Sus ojos me miraban de manera curiosa y su pie izquierdo se movía ansioso. “No entiendo, ¿te puedo ayudar con algo?”, volvió a preguntar. Ahora fui yo quien la miró fijamente tratando de reconocer sus gestos, identificando sus arrugas y contando sus pecas. 

Microrrelatos

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Sasha Freemind en Unsplash

Por Nahobi GB

Corte y queda

El insomnio seguirá persiguiéndome si no aclaro esta incertidumbre mental. No le escribo a tus besos, no le escribo a tus caricias; ni a tus lágrimas que explicaban cuanto me amabas, mejor que tus palabras. Tampoco le escribo a tus mentiras, no le escribo a tus humillaciones, ni al odio que utilizas como cortina para esconder cuanto aún me amas. No le escribo a tu imagen, le escribo a la mía.