Vámonos

Reflexiones
Créditos de la imagen: Nick Fewings en Unsplash

Este texto es una continuación de la reflexión
Señor travesura y señorita elevador,
escrito por la misma autora.

Por Priscila Torres

¿Recuerdan lo ocurrido con la señorita Elevador y el señor Travesura? La situación ha desatado un sinfín de situaciones bastante buenas. Una de ellas es ponernos a pensar el irnos del edificio. Les confieso que la idea me llenó la barriga de muchas emociones, pues son veintidós años de historias en el mismo sitio. Llegué cuando era una niña y ahora soy una adulta. 

Señor travesura y señorita elevador

Reflexiones

Por Priscila Torres

Vivir en un edificio es una cosa hermosa. Cabezas, con un mundo extraño a veces, habitan en él y otras con el sentido común extinto que no dejan de hacerse notar. Lo escribo porque pasó algo muy peculiar en el lugar donde vivo. El sábado 26 de junio llegó Señorita Elevador a hacer gala de sus finos modales. Quiso gritarle a mi madre, educarla y humillarla (aquí se escucha una carcajada), todo por pedirle que no subiera muebles al elevador, pues este es muy viejito y no han podido encontrar piezas para que vuelva a ser funcional. Ante su negativa, mi mamá optó por bajar la palanca de la luz para que el elevador dejara de funcionar.