Pinches morras exageradas

Género
Crónica

Por Sara Arango

El sonido del tren llegando a la estación apresura nuestros pasos. Bajamos las escaleras lo más rápido que podemos hacia los andenes para alcanzar un lugar dentro. Sujetando fuerte nuestras mochilas entramos corriendo al primer vagón que vemos y justo cuando ambas estamos dentro, la puerta del vagón se cierra, entonces reímos un poco mientras buscamos un espacio para acomodarnos juntas y poder platicar en el camino a casa.

Aislamiento colectivo

Sociedad
Crónica

Por Natalia Ruiz

A la autora le gustaría dedicar esta crónica a su papá,
quien falleció en mayo después de haber sido atendido
en el Hospital 20 de noviembre y a quien le emocionaba
el proyecto Escritoras Universitarias.

En tiempos de pandemia, venir al hospital implica más miedo del habitual. Cubrebocas no desechable, lentes de sol, guantes de látex. El no tan clásico atuendo para acompañar enfermos. Tras una largo trámite burocrático se le permite el acceso a los familiares de los pacientes —Nombre completo del paciente, parentesco, firme aquí—.

Al entrar, todos los pisos de la torre de hospitalización tienen un grupo de uniformados, armados con doble cubrebocas de tela delgada y una botella de gel antibacterial. Los médicos y enfermeras suben y bajan, parece un día cualquiera. Al llegar a la habitación del paciente, hay que desvestirse de todas las protecciones. Porque no, no se está llegando de Marte. Aunque desde hace mucho tiempo las calles se sienten marcianas.

No quiero quedarme en casa

Género
Crónica

Por Adriana Espinosa

Con las piernas y brazos llenos de moretones, Marina* se observa en el espejo, su mirada parece perdida. Pasa su mano por la mejilla y el dolor le provoca una ligera mueca. El pómulo derecho se ve de un color amarillo verdoso, anuncia que un hematoma acompañará su rostro. Una sensación punzante en el torso hace que su cuerpo se arquee. Marina se quita lentamente la playera blanca que trae puesta para quedar semidesnuda.

El espejo le devuelve una imagen que podría dejar impactado a cualquiera. Un moretón del tamaño de un balón de fútbol a la altura de las costillas, otros más pequeños a la altura de su cadera. Un color rojizo acompaña su pecho y algunos rasguños permiten que pequeñas gotas de sangre se asomen sobre su piel. Sin embargo, Marina ya no se sobresalta al ver estas marcas resultantes de empujones, patadas y puñetazos. Parada frente al espejo, pasa su lengua sobre sus dientes. Frunce el ceño al percibir un sabor similar al metal, su labio inferior está sangrando.

Shavout: la fiesta de las semanas

Sociedad
Crónica

Por Natalia Bassoco

El cuarto estaba iluminado por una profunda luz azul. En el techo colgaba la palabra Shavuot, mecida por la brisa de la tarde del sábado 30 de mayo. Bajo las letras se levantaba la escultura de una montaña rodeada por trigos. Dos tablas de piedra formaban el corazón del altar y sus caracteres hebreos resaltaban gracias al resplandor color zafiro. El único sonido en medio de la solemnidad era el de un músico que soplaba su cuerno.

Hoy te salvaste

Género
Crónica

Por Sara Arango

1
Sus ojos, como perdidos, miran por última vez a través de la ventana antes de cerrar sus cortinas y la puerta, pone el seguro y aparta la mirada. Revisa la hora en su celular: once de la noche, ocho de marzo de 2020, suspira, se recuesta sobre el suelo y deja caer las manos a sus costados. Sus dedos golpean el suelo al ritmo de la canción que sale de su celular, tiene una hora más para escuchar, así que se deja llevar por la voz de Vivir Quintana mientras interpreta Canción sin miedo.

“(…) Que tiemblen los jueces y los judiciales, hoy a las mujeres nos quitan la calma, nos sembraron miedo, nos crecieron alas (…)”