Sobre el duelo y el adiós

Reflexiones
Mi padre saludando a la cámara en uno de los últimos viajes que hicimos juntos. (Créditos de la imagen: Estefanía Cervantes)

Por Estefanía Cervantes

“La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan”.

-Isabel Allende

Recibí esa llamada a las 6 pm. Por un par de minutos -que parecieron eternos- mi mente no podía asimilar la noticia que acababa de recibir. Quería gritar y lo hice; quería llorar, pero las lágrimas no salían. Me dolió cada parte de mi cuerpo y por momentos no me sentía presente. “Tu papá acaba de fallecer”, fueron palabras que tardé en comprender. 

Quiero sentir tu amor por siempre

Reflexiones

Por Asenet Nava

Una tarde de lluvia, donde el frío entumece los huesos, entré a la sala de estudio de mi casa; todo estaba en su lugar, el escritorio limpio como siempre, los libros estaban apilados, pero había algo diferente en el librero, una singular y pequeña libreta blanca que me remontó a mi infancia en cuestión de segundos. Aquel cuaderno donde mi mamá escribía recetas de cocina, números telefónicos y notas sobre su trabajo. 

Al tomar el pequeño cuadernillo y hojear las hojas color café, pensé en la gran mujer que me ha cuidado toda una vida, siempre preocupada por mi estabilidad, mi educación, mi felicidad y mi bienestar. Mi infancia fue dichosa y llena de alegría gracias a su amor y cariño. Cada tarde jugaba conmigo a pesar de las miles de cosas que tenía en su apretada agenda; me brindaba una de las cosas más valiosas de la vida: tiempo, y es que siempre ha estado ahí, en mis triunfos y fracasos. Me remontó a cada momento que hemos pasado juntas, cada abrazo, cada beso lleno de amor, cada caricia. Pienso en todas las veces que me he resfriado y me cubre con una cobija para que mejore. En esta tarde lluviosa, me siento afortunada por estar en una casa donde abunda el amor.