Caótica

Reflexiones
Ensayo literario
Créditos de la imagen: Estefanía Cervantes

Por Estefanía Cervantes

Motor

Siempre voy en el asiento del copiloto en el auto. Hoy veo gente peleándose por incorporarse a otro carril, el tránsito está pesado y el calor no cede. Vamos a paso lento, gracias a la enorme fila de autos. A través del vidrio recién limpio, veo pasar lentamente las líneas blancas que separan los carriles (¿o ellas me ven pasar?), siempre a paso lento. No hay más. 

Otro escrito sobre escritura. Un ensayo de preguntas

Ensayos ganadores Dharma Books y Escritoras Universitarias

Porque parece […] que escribimos,
no con los dedos, sino con todo nuestro ser.
El nervio que gobierna la pluma se enreda
en cada fibra de nuestro ser, 
entra en el corazón, traspasa el hígado
.
-Virginia Woolf



Por Naxhelli Vanessa Carranza Bautista
Tercer lugar del Concurso Nacional de Escritura para Mujeres Universitarias 2021

Llega un punto en la carrera de todo escritor en que éste ha de preguntarse sobre la labor que realiza. No tengo estadísticas sobre cuántos autores lo han hecho, pero es irrelevante para la finalidad retórica que intento plasmar aquí. La tentación de reflexionar acerca del trabajo escritural se convierte a la larga en una necesidad, la cual concierne muchas veces a la propia identidad. La pregunta es la misma que nos hacían a manera de acertijo cuando éramos niños: ¿qué fue antes: el huevo o la gallina? ¿Qué viene antes y qué después?, cuestión cuya respuesta ha de distinguirse por ser de tendencia evolucionista o simplemente circunstancial. Es decir, ¿a partir del punto A se deriva el B y a partir del B, el C? ¿O es que A, B y C existen independientes a la existencia del otro? Dudas tan magnas no hacen sino encerrar una angustia del desconocimiento de lo más pequeño e inmediato: uno mismo. Hay, claro, quienes dedican buena parte de su vida buscando respuestas para su propio actuar, señales que denoten una naturaleza en común a los seres humanos. Y entonces se lanzan a clamarla, a gritarla en ciudades y riscos, y puede que al final se resignen con amargura al notar que nadie los oye. Ah, ¿pero qué estoy haciendo? Heme aquí, a punto de soltar una verdad que calle a todas las demás, una verdad que sea la Verdad, con la que pueda regocijarme frente a los ojos de filósofos. Sin embargo, he perdido la oportunidad. Comencé a imaginar la figura de un marginado de fábula, que muere como el hombre más consciente de todos y a quien nadie está dispuesto a escuchar. ¡Una historia! 

Aprender latín

Reflexiones
Reflexión
«Rosario Castellanos». Créditos de la imagen: vía Voces Feministas

«Soy hija de mi misma.
De mi sueño nací.
Mi sueño me sostiene»
.
-Rosario Castellanos

Por Miranda Coranges

Mucho se ha escrito sobre ella. Resulta imposible pensar la literatura femenina latinoamericana del siglo xx, sin pensar en ella. Algunos encuentran méritos en su incansable ímpetu por escribir sobre ella a través de otros. Algunos otros, nos encontramos a nosotros mismos a través de ella. 

De sus tantas palabras, creo firmemente en las que dicen que hay obras mágicas que resultan eficaces y persistentes, en las que medimos nuestros sentires una y otra vez, en un duelo en el que nadie resulta vencedor. La obra se resiste a entregar su secreto. Ahí, en donde ella sitúa a la Mistral, la sitúo yo. 

Microrrelatos

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Sasha Freemind en Unsplash

Por Nahobi GB

Corte y queda

El insomnio seguirá persiguiéndome si no aclaro esta incertidumbre mental. No le escribo a tus besos, no le escribo a tus caricias; ni a tus lágrimas que explicaban cuanto me amabas, mejor que tus palabras. Tampoco le escribo a tus mentiras, no le escribo a tus humillaciones, ni al odio que utilizas como cortina para esconder cuanto aún me amas. No le escribo a tu imagen, le escribo a la mía.

Descuida, Luisa

Creación Literaria
Relato

Este relato es la cuarta y última parte del cuento El olor del amor. Agradecemos a la autora por confiar en Escritoras Universitarias para publicar sus relatos y compartir con nosotras su talento.
-Editoras de Escritoras Universitarias.

Por Ximena Tercero

Después de dos horas de caminata alrededor de mi colonia y luego de que el sol ya se había puesto, regresé a las cuatro paredes que en muchas ocasiones me habían visto reír, llorar, dudar, gritar y odiar. Las observé, memoricé cada una de sus grietas y manchas e intenté fotografiar sus colores en mi memoria. Recordé la vez que pinté la pared de la cocina con crayones verdes y, en lugar de regañarme, Elisa pintó conmigo hasta que llegó Lucía y nos regañó a las dos. 

Pensé en mis madres, en sus misteriosas vidas y en su trágico fallecimiento; recordé sus rostros, sus manos y sus largas y cuidadas cabelleras. Tuve un momento de lucidez emocional en el que ya no me sentí enojada con ellas y pensé que, tal vez, si yo no hubiera sido su hija, me hubiera llevado muy bien con ellas. Tal vez me habrían querido si sólo hubiera sido una amiga o una visita esporádica en su casa, e incluso me habrían demostrado más cariño si no hubiera nacido antes de lo que esperaban o me habrían puesto más atención si no hubieran sentido que yo había arruinado sus vidas. 

Luisa, no todo es lo que parece

Creación Literaria
Relato
Créditos de la imagen: Ximena Tercero

Este relato es la tercera parte del cuento El olor del amor y es una publicación quincenal.

Por Ximena Tercero

El timbre de mi pequeño departamento tardó casi 12 días en sonar, y durante ese tiempo no me atreví a poner un solo pie en la calle porque sentía que todos mis vecinos sabían lo que había hecho. Pensaba que al salir, todos se burlarían de mí por ser la huérfana rechazada no sólo por sus madres, sino por sus abuelos y también por su padre. ¿En qué demonios estaba pensando al mandarles las cartas? ¿De verdad creía que mis abuelos, quienes habían preferido desconocer a sus hijas homosexuales antes de aceptarlas, responderían una carta de su única nieta?

Luisa manda dos cartas

Creación Literaria
Relato

Este relato es la segunda parte del cuento El olor del amor y es una publicación quincenal.

Por Ximena Tercero

La muerte de mis madres me dejó muchas preguntas y pocas respuestas. Después del largo camino que tuve que recorrer para quererme a mí misma y lograr conectar conmigo, me abracé y luego de definir mis sueños, decidí hacer algo para alcanzarlos. Sin embargo, me atormentaba la idea de la latente posibilidad de descubrir la identidad de mi padre. El sueño se me iba, mi apetito desaparecía y ya nada me llenaba. Los días transcurrían sin novedad alguna mientras que las noches, por su parte, eran eternas, oscuras y completamente silenciosas.

El olor del amor

Creación Literaria
Relato

Por Ximena Tercero

Crédito: Ximena Tercero

Nací en la sobrepoblada Ciudad de México, justo antes del inicio del nuevo milenio, 31 de diciembre de 1999 a las 11:59. He vivido aquí toda mi vida y aunque algunos días me disguste el ruido o el tráfico, no hay día que no me gusten sus colores, su diversidad, sus olores, sus voces y, por supuesto, Luisa. Pienso mucho, pero no hablo tanto. ¿Religión? ¿Política? Son temas muy complejos y si me tengo que describir, siempre los evito. Dudo que un conjunto de nombres y palabras realmente sirvan para definir a una persona, por eso, sólo diré que soy un ser humano y sentí la necesidad de contarles mi historia. Contarla a todos y especialmente a ti, Luisa.