Lady Bird de Greta Gerwig: de musa indie a creadora con voz propia

Cultura
Cine

Por Martha Vidal-Guirao

Cuando en 2017 Greta Gerwig presentó al mundo su ópera prima en solitario, Lady Bird, las críticas parecían unánimes: “Simplemente irresistible”, decía Rolling Stone; “Perfección”, ratificaba el New York Times. En un momento, la película llegó a alcanzar la puntuación máxima (100%) en Rotten Tomatoes, y rompió un nuevo récord al ser el título con más reseñas positivas de la página. Había otro aspecto, sin embargo, que todos remarcaban: la reinvención de Gerwig como cineasta después de su pasado como actriz. La anteriormente conocida como la musa del indie o del mumblecore ahora era creadora. Gerwig no se había resignado a ser objeto de inspiración de un joven artista frustrado, sino que había decidido contar historias con voz propia y dirigirlas. Y el mundo estaba listo para ello.