El padre: el laberinto de la memoria

Cultura
Cine

Por Abril Peña

La vejez y la enfermedad, ambos estadios temidos por la gran mayoría de los seres humanos. La traición del cuerpo, y en el caso del protagonista de El padre, de su mente, es una de las peores jugadas que nuestro organismo puede hacernos. Ser una carga para nuestros seres queridos se siente, además, como una doble traición.

En la cinta vemos a Anthony Hopkins, el dos veces ganador del Oscar, interpretar a su homónimo, Anthony, luchar contra su propia mente, ya que presenta síntomas de demencia, mientras vaga perdido entre los diversos cuartos que conforman su hogar en Londres. La segunda estatuilla se la ganó precisamente por este papel, en el que logra transmitir la sensación de pérdida, y cómo al llegar a la vejez, todos nos volvemos nuevamente niños: extraviados y con necesidad de cuidado.