Agresor y víctima, la relación perfecta. Una mirada a la violencia psicológica en el noviazgo

Sociedad
Reportaje

Por Karime Arias, Estephany Aviña,
Lendaly Elizalde y Karla Mundo

Las películas románticas, a través de los años, se han encargado de vender una imagen del amor incansable y perfecto. La idea del amor romántico puede estar presente en muchas parejas; la idealización de las personas lleva a crear expectativas de las mismas que, en ocasiones, desencadena una serie de decepciones cuando no se cumplen. La relación al inicio parece perfecta, pero poco a poco comienza a trastornarse.

La violencia que no ves

Género
Ensayo
Créditos de la imagen: Robin Worrall en Unsplash

Por Alejandra Maceda

Introducción

En el mundo actual las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) tienen un papel muy importante para el desarrollo de la sociedad a través de su propia evolución. Por su definición se entiende que son: 

Todos los recursos, herramientas y programas que se utilizan para procesar, administrar y compartir la información mediante diversos soportes tecnológicos, tales como: computadoras, teléfonos móviles, reproductores portátiles de audio o video, consolas de videojuego, etc1

Hay un considerable incremento en el uso de estos recursos y, por lo tanto, una notable intervención en las actividades de la vida humana: para comunicarnos, para manejar nuestros aparatos en casa, para informarnos, para entretenernos, etc. En ese mundo virtual se abren múltiples puentes de comunicación e interacción que van en distintas direcciones y que parecieran no cerrarse, lo que implica que no dejan de ofrecer nuevas formas de ser, hacer, expresar y participar. 

Ellos también entierran la verdad

Sociedad
Artículo
Créditos de la imagen: Estefanía Cervantes

Por Estefanía Cervantes

El fin de semana pasado, Las Rastreadoras, colectivo de mujeres que buscan a familiares en la zona de Sinaloa y el norte del país, publicaron en su cuenta de Instagram el descubrimiento de una fosa clandestina con al menos seis cadáveres; “búsqueda positiva”, enunciaron al pie de una serie de fotografías de los restos encontrados por ellas. Partes de huesos en el suelo de una zona árida y personas en trajes blancos con guantes azules y cubrebocas KN 95 aparecen en las imágenes que, aunque ya son cotidianas, no dejan de indignar y causar dolor a quien las mira -a mí me sucedió-. Sin embargo, a pesar de que la desaparición en México sea un tema relevante en la discusión pública, puedo notar que las autoridades en este país no sólo son cómplices de estas atrocidades, sino que también entierran la verdad ignorando la crisis forense actual.

No quiero quedarme en casa

Género
Crónica

Por Adriana Espinosa

Con las piernas y brazos llenos de moretones, Marina* se observa en el espejo, su mirada parece perdida. Pasa su mano por la mejilla y el dolor le provoca una ligera mueca. El pómulo derecho se ve de un color amarillo verdoso, anuncia que un hematoma acompañará su rostro. Una sensación punzante en el torso hace que su cuerpo se arquee. Marina se quita lentamente la playera blanca que trae puesta para quedar semidesnuda.

El espejo le devuelve una imagen que podría dejar impactado a cualquiera. Un moretón del tamaño de un balón de fútbol a la altura de las costillas, otros más pequeños a la altura de su cadera. Un color rojizo acompaña su pecho y algunos rasguños permiten que pequeñas gotas de sangre se asomen sobre su piel. Sin embargo, Marina ya no se sobresalta al ver estas marcas resultantes de empujones, patadas y puñetazos. Parada frente al espejo, pasa su lengua sobre sus dientes. Frunce el ceño al percibir un sabor similar al metal, su labio inferior está sangrando.

Machismo, ¿en cuarentena?

Género
Reflexión

Por Elisa Suárez

Ya me cansé de ver las paredes. Ya me cansé del techo, blanco e interminable. Cada día parece que las paredes se acercan más entre ellas y que la distancia entre el suelo y el techo se ha hecho más corta. Creo que ya no quieren que siga aquí, porque hora tras hora siento que me miran, me hablan, me arrinconan. Tal vez odio tanto el techo porque no me protege de los ruidos de arriba.

¿Por qué me tocaron vecinos tan ruidosos? En las noches escucho sus pasos, sus voces, su música. ¿Qué ya nadie duerme? ¿Hemos perdido ya el sentido del tiempo como lo conocíamos? Tal vez. Solo sé que un día me despierto y riego mi pequeño rosal; al otro ya no. Y se repite. Para mí ahora todos los días parecen lunes.